“CALLEJERA”
El espacio escénico es la imagen matemática del espacio ideológico de los personajes y está delimitado por bordes, el borde de un sofá, el de una azotea de edificio, quizás el de una calle y el de una terraza, el de un hotel, una tina, un lavamanos y una ventana. Los personajes conviven en un lugar común. Esperan su turno para continuar el diálogo. Puede estar nublado, pero lo que si hay es mucho viento.
Donatella:
Un botón de color verde cierra mi garganta y no me deja respirar.
Mirando su espalda, escuchando Lhasa. Me vi tirada en el pasto, rociada por el agua intermitente.
Amiga…nunca encontramos la salida del parque, nunca fuimos tan amigas como ahora. Siempre fuimos perdidas. Mi abuela lo decía: como cabras sin cencerro…Vueltas locas sin un pecho donde soñar. Nunca encontramos el atajo para tu casa, siempre tomábamos un camino nuevo y perdíamos la cabeza en cada esquina. Nunca encontramos como salir de esa fiesta, pero te encontré a ti tirada entre esos brazos negros, enmudecida detrás de esos brazos fuertes- vestida de rojo. Estaba temblando debajo de mis pies.
Cada vez que me dices que lo olvide me sirve lavarme las manos, mojarme el cuello y sentir como hacen carrera las gotas por la clavícula. Como llegan rápidamente cuesta abajo, hasta rozar mis bordes y perderse entre los pelos que salen en mis piernas de hombre
joven... ¿Vámonos?
Tobar:
¿Hoy he leído mucho sobre los suicidas sabes?
Bárbara:
Parece. Andas con cara de vértigo como que se te salen los ojos leyendo el diario. Te desabrochas la camisa. A ver, ¿Qué pasa?
Tobar:
Pienso que existe una conexión entre la cantidad de edificios nuevos y la cantidad de gente que salta de ellos.
Bárbara:
Este es un país de suicidas, todos lo sabemos...supongo.
Tobar:
Pero si pensamos en los diferentes espacios, ¿Saltará igual un joven desde el último loft, al del departamento de 1 ambiente?, ¿Si alguien salta desde su terraza, dirá algo distinto al que no la tiene?, ¿O el que va a visitar al tío que es conserje y se tienta con la azotea limpia y brillante de un edificio recién construido?, no falta la parejita de lesbianas tomadas de la mano que gritan juntas y saltan al vacío. ¿De que te ríes?
Bárbara:
Me acordaba de una tontera…
Tobar:
Dale, yo también me quiero reír….
Bárbara:
Nada, nada, cosas de cabras chicas…
Tobar:
…..
Bárbara:
Es que cuando mas chica, bueno te acuerdas de una amiga, la… en fin, lo que pasa es que nos queríamos suicidar, entonces cuando una de las dos encontrara un edificio blanco de 11 pisos lo haríamos y lo habíamos jurado…
Tobar:
¿Por qué lo harían?
Bárbara:
Porque siempre hay una razón para hacerlo...
Donatella:
¿Alguien se acordará de dos travestís al borde de un edificio?
Michelangela:
No importa
Donatella:
¿Estás lista?
Michelangela:
¿No lo sé, tú?
Donatella:
Una vez alguien me dijo que si quería suicidarme tenía que pensar en el lugar mas lindo en el que estuve esta vida, luego pensar en que ya no estará ahí jamás….
Michelangela:
Creo que te lo dijo para no hacerlo
(Michelangela resbala)
Donatella:
¡Cuidado!
Casi caes. No lo hagas sin mí.
Michelangela:
Parece que no soy una suicida porque pienso en las mil cosas que existen para no irse de aquí. Me gusta sentir este temblor en la planta de los pies, eso si, con los ojos cerrados y el viento dando empujones, es extraño pensar que ya no estarás más ahí. Porque aunque estemos juntas en ese instante cuando rocemos el pavimento ya nos habrá separado un montón de sangre.
EN CADA RESPIRO UN SILENCIO MAS GRANDE
Donatella:
Te pones tan poética...
Michelangela:
No me leas el pensamiento Donatella.
Aún podemos bajar cierto, podemos seguir juntas contra viento y marea. No te dejaré.
Donatella:
¿Ya lo estás haciendo en cierto modo, esta es una despedida, lo sabes?
Michelangela:
Si, la hora de las verdades. Quiero decirte que en cada pedazo de mi hay un montón de cemento, hace tiempo cada trozo de mi cuerpo está pegado a ese pavimento. Hace tiempo que escribí en mis sueños mi nombre y la fecha al lado de la tuya y de tu nombre.
EN CADA GOTA SALPICADA DE SANGRE TE VES REFLEJADA.
Quiero que sepas que en este momento tan importante no puedo dejar de pensar en lo fría que debe estar la calle allá abajo y nosotras abrazadas mirando como nadie se agrupa a decirnos que no lo hagamos, que no somos importantes, que nadie nos echará de menos. Me costó diez años encontrar este edificio, 11 pisos blancos. ¡Características de alguna obsesión tuya no! Quiero decirte aquí mirándote a los ojos, que ya te echo de menos y que tenemos todo el derecho de hacerlo, porque somos revolucionarias y siempre lo fuimos, desde que éramos niños. Mírame cuando te digo esto. Hoy leí en tu horóscopo que no sería un buen día para ti y por eso estoy aquí a tu lado, con estos tacones bordeando la muerte.
Donatella:
Estamos pasadas de moda…
Michelangela:
¿Qué?
Donatella:
Eso, que nadie quiere saber quienes somos, estamos absolutamente pasadas de moda, llego el 2000 y nadie mas se puso una pluma.
Michelangela:
¿Es por eso que quieres lanzarte?
(Bárbara pone un disco)
Bárbara:
¿Te acuerdas?
Tobar:
¿De Donatella?
Bárbara:
Donatella Rettore. Me encantaba cantarla con mi amiga. Nos poníamos los sostenes de mi mamá y subíamos el walkman a todo chancho. Gritábamos bien desafinadas: Espléndido, esplendente. Fue ahí que se me ocurrió lo del edificio. Entre grito y grito me imaginé a las dos saltando al vacío tomadas de la mano. Volando con tacos y todo.
Tobar:
¿Y por qué no lo hicieron?
Bárbara:
Porque nunca encontramos ese edificio.
Tobar:
Es fácil encontrar una razón para lanzarse de un edificio. En el diario el otro día decían…
Bárbara:
Dame una
Tobar:
No lo sé… hay muchas…eh…si tuviera una…
Bárbara:
¿Lo harías?
Tobar:
Creo que la única razón por la cual lo haría sería por amor.
Bárbara:
Nunca te escuche decir esto, si lo dices es porque alguna vez paso por tu mente.
Tobar:
No es una cosa mental, no es por más o menos inteligencia, es sólo la sensación de tus pies rozando el borde, ese temblor en los pies, que sube hasta salir por detrás de tus orejas. No hay que pensar en nada más que saltar, sentir el viento, la altura y suspenderse por un momento.
LA PALABRA MUERTE DESAPARECE EN TU CABEZA
Donatella:
¿Qué haces?
Michelangela:
Saco un sándwich
Donatella:
Pero como se te ocurre comer ahora, nadie nos tomará en serio si en la autopsia sale un foquin sándwich.
(Lo lanza, las dos miran como el sándwich se aplasta contra el cemento de la vereda)
Donatella:
Estoy decidida, hoy es un día especial, siempre soñé con este momento. Verme fotografiada mil veces en las portadas del diario, ver como mi cuerpo tapado por una sábana era yo finalmente, quiero saber como se siente el viento rodeando mi cuerpo en cámara lenta. Como será desapegarme de todo finalmente.
(Se saca los tacos)
Amiga no llores, ya nada importa, ¿sabes?…cuando chica siempre quise que me empujaran en el metro, (sonríe) me ponía al borde a ver si alguien por casualidad llegaba corriendo y tropezaba conmigo, un tiempo mis padres, sin saberlo, me dejaban sentarme al lado del micrero y cruzaba los dedos para chocar, no ves que siempre muere el copiloto.
Michelangela:
Como cuando íbamos a la playa y te subías a la roca más alta
Donatella:
Y cuando llegaba arriba encontraba otra forma de morir, me encantaba quedarme hasta reventar mis oídos debajo del agua, mirar los pies de los niños allá arriba y yo tragando pequeños sorbitos de agua, ahogándome lentamente.
Michelangela:
Meterse una botella y pensar que se reventará en mil pedazos.
Donatella:
Y morir desangrada. Tantas oportunidades desperdiciadas y disfrutadas.
Michelangela:
Estar siempre al “border line”.
Donatella:
Es raro saber que uno siempre se entera de como poder morir. Nunca busqué muertes raras, pero siempre las sabía, la tele, el comentario de la señora. Tantas veces he estado aquí, me gusta saber que esta vez no estoy sola.
Michelangela:
Amiga, es nuestra, entre comillas “TENDENCIA SUICIDA”, eso me dijo un tipo que teníamos la gente como uno, es típico de la generación de los 90.
Bárbara:
¿Cuándo fue?
Tobar:
No te pongas así.
Bárbara:
¿Cuándo lo hiciste? ¿Fue hace poco? ¿Subiste a la azotea?
Tobar:
Pero que importancia tiene.
Bárbara:
Esto es típico tuyo, nunca entiendes nada, te he contado todo y tu me vienes con esta, no te das cuenta ¿Y si te hubieras matado?
Tobar:
(Nervioso)
¿Cómo sabes que es verdad?
Bárbara:
Nadie puede describir algo así si no lo ha vivido.
Tobar:
¿Qué importancia tiene?
Bárbara:
Tú sólo lo harías por amor.
Tobar:
Mi primer beso me lo di en una azotea de un edificio. Una niña más grande que yo me tomó de la mano. Corrimos por la escalera y llegamos arriba. Bailamos un lento. Miré la catedral. Grande al lado. Fue un momento religioso. Me besó, mientras lo hacía llegó mas gente y yo me puse al borde del edificio miré hacia abajo y esa sensación de placer me hizo comprender la caída. Es extraño porque todos los que te miran desde abajo piensan que uno se siente superior a ellos. Pero no es así uno trata de encontrar a alguien subido en otra azotea haciendo lo mismo, mirando el pavimento, tratando de encontrar a esa persona que se detenga a mirarte un segundo y entienda.
Hace poco pusieron una publicidad de mirar hacia arriba, mirar los edificios de la ciudad, creo que la deben haber sacado por la cantidad de gente que esta ahí, encontrando el momento para saltar.
(Se ven dos cuerpos pasar por la ventana en caída, Tobar mira aterrado)
Tobar:
¡Que mierda!
Michelangela:
Antes de lanzarnos, antes de tirarnos al vacío me gustaría decirte que yo siempre admire tu valentía, de ser rupturista y quebrar esquemas, de vivir tus ideales al máximo y no ponerle caras a nadie, que te gustaba follar y que siempre lograste al hombre que querías, al que más te calentaba. Eso yo lo admire desde cabra chica, siempre quise ser como tu y creo que ahora lo soy, soy como tu, aprendí de ti todo lo que soy. Una vez alguien dijo que no podían existir dos como tu, bueno aquí estamos, dos iguales, nadie nos podría diferenciar. Soy tu doble, tu fan numero uno, tu mejor amiga, tu confidente, tu compadre, tu socia, tu celestina, tu guardaespaldas y tu conciencia. ¿Si te querías tirar de un edificio por qué no lo haría yo?, Ahora que te dije la verdad, ¿Por qué no me dices por que te quieres tirar?
Donatella:
Cuando más chica le dije a mi mejor amiga, otra, que si alguna vez quería morirme lo haría desde un edificio de 11 pisos de color blanco. Cuando te lo conté, pensé que te demorarías mas en encontrarlo, bueno aquí estoy, es una promesa.
Michelangela:
¿Estás lista?
No aguanto más.
Tobar:
¿Ves algo?
Bárbara:
Son dos.
Tobar:
Llamo a la ambulancia.
Bárbara:
No es necesario, la gente ya esta gritando alrededor de ellas. Se golpean entre ellos para poder mirarlas. Los niños botan sus bicicletas y corren para meterse entre las piernas de los grandes. Hay gente que llora. Te cuento un detalle morbo, aun están tomadas de la mano. Nunca se soltaron, ni el golpe las pudo separar. A pesar de toda la sangre y de toda la gente tirándose la ropa, arrancando pedazos de la imagen a su alrededor. Ellas se ven calmas, se ven bellas y audaces. No alcanzo a ver sus ojos pero creo que quedaron mirándose por siempre. Ellas saben lo que nosotros nunca nos atrevimos a hacer, se guardarán el secreto para siempre o lo escribirán con sangre en el pavimento un día de estos.
Tobar:
¿Las conoces?
Bárbara:
No te hagas el hueón. ¿Por qué no me dices por qué lo hiciste? ¿Te he dado razones?... Cobarde.
(Tobar sale)
Donatella:
Traje una cassette. Escucha.
(Se ponen los audífonos y comienzan a cantar desafinadamente)
Donatella y Michelangela:
Espléndido, esplendente
También lo ha escrito el diario
y yo lo creo ciegamente.
Antiestético defecto
Y tendrás una cara nueva
Gracias a un bisturí perfecto
Invitante, cortante
Espléndido esplendente
Espléndido, esplendente
Cuesta poco y finalmente
Yo sonrío eternamente
Amo un delantal inocente
Que se acerca sonriente
Es el patrón ya se siente
Pierdo los sentidos lentamente
Como entre los brazos de un amante
Espléndido esplendente
Soy espléndida esplendente
Yo me amo finalmente
Tengo una piel transparente
Como un huevo de serpiente
Como estoy se verá
Hombre o mujer sin edad
Sin sexo crecerá
Por la vida una esplendente vanidad
Espléndido esplendente
Como soy fascinante
Hago círculos con la mente.
Donatella:
(Grita)
Un botón de color verde cierra mi garganta y no me deja respirar.
Michelangela:
¿Vámonos?
Donatella:
Si vámonos.
(Se ponen los tacos, se escuchan llegar sirenas de policías y bomberos)
Tobar:
Una noche de calentura, una de esas noches en donde no te lo tocas y se te para solo, donde
le miras el culo a todos y a todas, cuando andas caliente, jugosito, me senté en el sofá del “Prosit”, que con mis amigos le decíamos Prostit, saqué mi libreta le pedí un lápiz al garzón, le pedí el corto de pisco y esperé tranquilamente algo, yo no soy de andar buscando putas. Espero que las cosas pasen solas.
Escribí varias páginas, te escribí una carta completa, solo ahí, me miraba en el espejo, y miraba cualquier cosa con piernas, sentía el pico apretado al cierre del pantalón, me dolía y me gustaba.
Esto de escribir tomándome un corto de pisco me resultaba a veces, siempre alguien se daba cuenta de que me gusta escribir, entonces “salta la liebre”.
Fui al baño a ver que pasaba, puros maricones mirándose la tula, y cuando la luz se corta siempre desaparece una parejita las casitas. Bueno ahí me di cuenta que perdía el tiempo, fui a poner Fresa Salvaje de Camilo la de la suerte y bajé, tomé mis Malboro Rojo, me senté a lo machito, con las piernas bien abiertas y una media estirada, me miré las uñas sucias, negras, no importaba, el cierre me empezaba a doler de nuevo apretándose en la curva.
El mariconeo que empieza a llegar es grande, algunas putas medias fondeás, se van altiro con los guatones que las esperaban comiéndose los churrasco palta. Me pido mi ultimo corto y termino de escribir mi carta de despedida donde te digo lo que me sale del alma cuando escucho Fresa Salvaje y se que ya no quiero verte más y llega ella.
La metrochenta más rica. Se sienta toda curá en la mesa del lado, la observo por el espejo. Tiene cara de camboyana la hueona, rica, coshina como ella sola, unas tetas lecheras de temer y el pico se me revienta en el pantalón. La miro por el espejo y no me pesca, me tomo el corto al seco y me voy a dar la ultima ronda pal baño, cuando vuelvo no está, en mi mesa hay una nota, me dice que me conoce, que me ha visto varias veces caminar por vicuña en la noche buscando putas. Me da su dirección por si las moscas.
No fui, me dio susto, como buen hombre que soy me acobardé. Gallina, somos todos iguales, cobardes hasta el final.
Empecé a juntar mis cosas sin que ella se diera cuenta, le puse titulo: Tendencia suicida.
Súper cursi pero yo soy así.
Fui al Homecenter a comprarme la cuerda, me detuve y le pregunté a la lola cuál era la mas resistente y económica. Me regodié.
Sentí los pies colgando y un frío me congeló los huesos.
El vértigo. Creo que casi me desmayé.
Después pasé cerca de la dirección, me detuve frente a la casa. Almirante Riveros 055 piso 3. No me atreví a tocar el timbre, estuve 1 hora fumando cigarros debajo de su puerta. Le escribí una nota, diciéndole que estuve ahí parado como tonto fumando Malboro.
Caminé horas llorando, sentí que fueros años y que me hacía cada vez más niño, cada vez más inútil.
Llegar a la casa, encontrarte tirada ahí escuchando esos discos de porquería, tus uñas pintadas, tus ojos borroneados, se notaba que habías tenido sexo con otro, sé que no te gusta como soy en la cama, como me corro con los ojos blancos, sé que no se me para todas las veces que quiero, me cuesta…estas pastillas, el alcohol, tomo el vaso de pisco, al seco, otro vaso al seco. ¡Salud!
Me siento patético, tiro la máquina de escribir que me regalaste por la ventana, ya no aguanto más, te miro y rompo el texto.
CADA PALABRA ROTA
CADA PALABRA ROTA
CADA PALABROTA SOY YO.
Salgo corriendo como siempre, crisis de pánico, está de moda.
Llamo a mi madre y no me contesta.
Leo la carta que te escribí mil veces y mil veces la volvería escribir.
CADA PALABRA SE VE BIEN AL LADO DE LA OTRA, PERO YO AL LADO TUYO NO.
Me siento afuera de su puerta con la petaca de pisco en la mano, ya no me quedan lágrimas, ya no me queda ni una gota de ti.
Unas llaves chocan en el pavimento. Son dos igual que las chicas suicidas del otro día.
Un, dos, tercer beso y caigo desplomado dentro de ella, la tomo. Acaricio su culo con fuerza, gime como foca, como ballena en celo. Tomo su pico y lo estrujo hasta sacarle algo. La doy vuelta y bueno todo lo demás, se me agotan las palabras.
Un Malboro Rojo fumado a medias.
LA ESCENA CLASICA POST-CHASHA.
Ella: ¿Cómo te llamai?
Yo: Dime como quieras.
Ella: Eres rico en la cama, ¿Casado?
Yo: ¿Cómo supiste?
Ella: Seré tonta pero no hueona.
Yo: ¿Como te llamas tu?
Ella: Donatella.
Tomé mis cosas y me fui, le pasé algo de plata, le escribí en un boleto que era muy especial. Que debería ganarse un Oscar.
Llegué a la casa, puse la opera de Mhaler con Liedher en uno. Me saqué la ropa, me masturbé lo más fuerte que pude pensando en Donatella, tomé la carta, la dejé sobre el computador con el texto en la pantalla. Me tomé un Control de Guarda al seco.
Abrió la bolsa del Homestore sacó la cuerda la puso en su cuello. Sabía que ella se burlaría de su muerte poco original. Nadie sabría lo que pasó, no tiene parientes. El disco se quedó pegado en la canción 11.
Tobar:
(Canta a Lhasa)
Aunque me vida este de sombras llena
No necesito amar, no necesito
Yo comprendo que amar es una pena
Y que una pena de amor es infinito
Y no necesito amar - tengo vergüenza
De volver a querer lo que he querido
Toda repetición es una ofensa
Y toda supresión es un olvido
Desdeñoso, semejante a los dioses
Yo seguiré luchando por mi suerte
Sin escuchar las espantadas voces
De los evenendados por la muerte
No necesito amar - absurdo fuera
Repetiré el sermón de la montaña
Por eso he de llevar hasta que muera
Todo el odio inmortal que me acompaña
Aunque me vida este de sombras llena
No necesito amar, no necesito
Yo comprendo que amar es una pena
Y que una pena de amor es infinito
Y no necesito amar - tengo vergüenza
De volver a querer lo que he querido
Toda repetición es una ofensa
Y toda supresión es un olvido
Desdeñoso, semejante a los dioses
Yo seguiré luchando por mi suerte
Sin escuchar las espantadas voces
De los evenendados por la muerte
No necesito amar - absurdo fuera
Repetiré el sermón de la montaña
Por eso he de llevar hasta que muera
Todo el odio inmortal que me acompaña
Bárbara:
(Ella lee en voz alta)
Me quedé sola claramente estaba con depresión. Lo primero es el dolor del cuerpo. El balcón del piso 11. Tirada en el piso del balcón gritando.
Pensé: Si no me lo quita dios, me tiro. Y se me quitó.
No quiero pensar nada sobre el suicidio. Sólo que se debe legalizar. Al próximo dieciocho se tiro el del piso 10.
Que pienso sobre el suicidio: Debería haber una ley. La gente no debería suicidarse en fiestas patrias.
Debo decidir si sigo con este dolor o me muero.
Notas tomadas a una amiga cercana.
La calle abierta debajo de mis pies, una cálida y espumosa sonrisa abunda en mi cara fresca, limpia de reacción.
SU CUERPO TIRADO.
Sigo caminando lejos. Más lejos. Lejos de ese lugar donde estás tú.
Paso 1: Tomar el cuerpo y voltearlo en una alfombra.
Paso 2: Arrastrarlo hasta la tina. Botar el agua sucia.
Paso 3: Poner muy muy fuerte la canción de Beyoncé que nos cargaba.
Abro la puerta del auto. Saco la bolsa y la arrastro cantando fuerte con los audífonos bien puestos. Subo la colina de Pony.
Paso 4: Besarlo sin llorar.
Paso 5: Jalar el cuerpo con fuerza para dejarlo en la tina.
Paso 6: Limpiar todo y echar harina cruda para que absorba la sangre.
EN CADA AZULEJO TE VEO REFLEJADO.
EN EL ESPEJO ME VEO YO…DERRAMADA.
Paso 7: Tomar el cuchillo eléctrico.
Paso 8: Correr la cortina para que la sangre escurra dentro.
Paso 9. Cortar con fuerza. Trozar con decisión.
Donde dice Tendencia Suicida pongo Noventera.
Donde dice Sergio pongo Bárbara.
En el teclado la A, la M, la O y la R están borradas. Que cursi.
La pala la haré tanque en mis manos, la batalla está en el campo, en la cima de mí. En los
audífonos suena Speechless, la que nos gusta: In your arms lost for words You’ve got me!
CADA TROZO DE TÍ, ES COMO UN RECUERDO INCRUSTADO EN LO MAS PROFUNDO DE MÍ.
Caminando por la orilla de la playa de estacionamiento, me iré corriendo como atleta con mis pies sudados, pensando en que te amé y que la línea final quedó atrás, llegué a la meta, la atravesé y estoy acá al otro lado de mí, pensando en que voy a hacer ahora con todas estas cosas que me dejaste, estas cosas que ahora ya no son tuyas. Te quiero decir al oído que no se por qué lo hiciste, porque no te fuiste a Avignon con ese amigo que tenías, por qué dejaste de creer que todo iba a pasar con unos saludos al sol y meditación. Anoche miré fuerte a los ojos a mi amiga y me lo contó. Me contó como que se acostó contigo. Me gustó saber que pudo probar lo malo que eras en la cama, lo que no me gustó fue que lo hicieras en la mía.
EL AMOR Y LA MUERTE LOS DOS TEMAS DE OCCIDENTE
Cuando camino mirándome en los vidrios de los autos algunas veces estás tú. Trozado a mi lado, así como te dejé en esa colina, en esa tumba en la pradera.
Donatella poseída por Bárbara:
Quiero meterme los trozos de ti, lentamente en el cuerpo, uno a uno, babearlos y metérmelos suave y otros fuerte, un dedo primero luego el otro, después la muñeca hasta llegar al codo, pasar por tu cadera, y succionar lentamente tus piernas, ir metiendo lentamente tu cuerpo, penetrándome entero. Rozar los ísquiones y llegar al sacro, tu sexo, llenarme saciado, hasta no tener mas saliva con que bañar los trozos, entonces comenzaré a llorar, lloraré como loca y con cada lágrima mojaré tus labios, tu pelo, tus orejas para llevar finalmente la cabeza a mi cuerpo dilatado. Miraré mis piernas sangradas y por fin seré mujer, bailaré con la sangre chorreada por entre mis muslos de hombre joven, como bruja en luna llena.
Se desmaya
Bárbara:
Después de caminar y beberme un champaña completo en tu nombre, quiero sentirme libre y lavarme estos sueños borrosos.
NO HAY CULPA, NO HAY REMORDIMIENTO.
Llegar a tu casa y encontrarte tirado, ahí, suicidado, ¿No me extrañó sabes?
Siempre supe que la muerte más usada es colgarse. Como lo hizo Matías hace dos años atrás. Pero nunca pensé que te envenenarías. ¡Tan romántico! Ahora entiendo lo cursi.
LA MANCHA NO DESAPARECE.
Me gustaría ser una bárbara y reconquistarte yanqui reculiao. Esto no se si ponerlo.
Me gustaría que todo fuese una canción yanqui, una canción lenta con harta guitarra filuda y una negra estupenda con piernas de Barbie cantando eróticamente que quiere que se lo metan hasta el fondo, nada de puntitas o mitades, todo o nada. Cantando suave casi como si lo hiciera en tu oído y que no sonara mas en mi cabeza que esa canción, esa negra que quiero ser. Quiero ponerme perra y dejarme follar por todos, quiero olvidar tu olor en cada cuerpo, otro. Quiero encontrar a Donatella y decirle que lo que ella me enseñó cuando chica nunca se me olvido, lo que si olvidé es a mi detrás de ese cuerpo de hombre. Abierto a ese cuerpo. ¡Ya! Quiero encontrar a mi amiga y pedirle que me lleve, que me pierda, necesito perderme una, mirar otros ojos donde poder verme. El espejo que tanto hablan. ¡Donatella vales oro a la distancia! Me compraré el disco, iré a la casa, buscaré algo de ropa de mi mamá, saltaré en la cama, cantaré fuerte, lo más fuerte que pueda y sé que vendrás. Me sentirás donde estés. ¡Amiga aparece!
5 AÑOS DESPUÉS
Bárbara:
Times new roman, tamaño 12, doble espacio, occidental.
Cinco copias en San Camilo, me queda al lado, camino una cuadra de la pega y las dejo. Cuarenta páginas numeradas. Después de cinco años nadie se acordará que este texto lo escribió él. Ha pasado suficiente tiempo, suficiente agua bajo el puente. Demasiados árboles han crecido sobre su tumba. Mandaré el texto al concurso y tengo que ganar, por ti, por mí, pero sobre todo por mí.
Donde dice Sergio pongo Bárbara.
Donde dice " Noventera" pongo "Callejera”.
Un texto sin política, palabras contadas con el menor fin contingente, un texto que apela a la simpleza de los recuerdos y a lo complejo de la memoria. La vida se va y nosotros seguimos cayendo del piso 11.
Te he buscado tanto amiga, tanto que ya no me puedes imaginar
TE HE REPASADO
Me he paseado por las noches todos los días, he trabajado hasta envejecer, he caminado con tacos hasta caer y sólo me falta ver, esa cara llena de cicatrices, llena de labios gruesos borroneados con rojo. ¿Donde estás Donatella? Siempre que tengo algo dentro pienso que tú lo tendrás en otro lado, siempre pienso que me piensas de lejos. Si es así, amiga aun no pierdo la esperanza de encontrarte.
Donatella en segunda posesión:
Quiero hacerte uno, juntar los pedazos de ti, quiero separarte de mí de a poco, dejar un dedo en el paradero, una boca en la silla del metro, una rodilla en la sala de cine. Eres un espejismo. Y si fuera mala suerte romperlos, yo sería la peor de todas. Tendría siete mil años de mal sexo.
Carta para Bárbara:
Espero que en estos momentos estés bien.
Que puedas hacer tus cosas a pesar de todo.
He jurado 7 veces frente al espejo que esto lo voy a superar, que voy a estar bien. Y no me resultó.
Creo que es la prueba más difícil que he tenido últimamente.
Es la más difícil de mi vida. Eso si que lo sé.
Quiero decirte que te amé y te seguiré amando toda la vida, pero ahora se que puedo amar mas, eso es perfecto.
Quizás eres el amor de mi vida o quizás el amor de mi vida todavía existe en algún lugar.
Los recuerdos, esos guárdalos en un lugar seguro, ya no habrá otra persona, ya no habrá otro amor que quiera recibirlos. Ahora me siento un poco mas liberado, pero no se lo que te estará pasando a ti en estos momentos.
Todas mis cosas son tuyas. Tu vida constrúyela de la mejor manera y aprovéchala, porque de ahora en adelante ya no me tendrás a mi, renuncio, yo también necesito vivir sin ti.
Sergio Tobar
Donatella:
Me operé y perdí la antena, me operé el sexo y se me quitaron todos mis poderes, ahora sólo me siento poseída, sólo me poseen todos y todas, existo sólo para saciar.
Ahora que ya no tengo mi torre ENTEL, mi CTC, mi Obelisco, me siento sola, huacha
¿Michelangela, me entiendes amiga? Este vacío no se llena con un "charge".
Michelangela:
Seré tu clon, pero hueona no soy. Todos estos viejos casados, estos mariconazos que nos visitan siempre terminan pidiéndote una, se hacen los machitos, los recios, los fuertes...con hijos...con mujeres de verdad los hueoncitos, no con simulacros como una, pero al final siempre se ponen de guatita y te lo piden, ahí, moviéndose como gimen los machitos cuando se la meten; como focas, ballenas, una cosa media marina que les viene. Así que yo ni cagando. Tendremos nuestras diferencias. Ahora ya no somos la misma.
Donatella:
¿Sabes que necesito? Necesito un quirófano, el último y terminar con mi pasado para siempre. No mirarme al espejo y ver a ese angelito que era, soy un demonio, una diabólica y satánica mujer. Quiero ser la más mala, no me confundas con la Divine, Soy Espléndida esplendente, como Donattela Rettore operada y feliz, la más noventera de todas.
Michelangela:
¡Pero si no eres mala! y ni cagando resistes una operación más, este hotel nos da plata, es cuico, es caro, mucho extranjero, subimos de pelo hueona eso si, pero una operación más y te vas cortá. Quédate así, media rara, con esa cara llena de tajos bien maquillados.
Con esas tetas lecheras, eres una vaca de las mejores de la cuidad. Te falta tener tu programa de tele y listo, serías la más top.
Donatella:
Pero no me basta, el pico no lo es todo en la vida. ¿Amiga, es que no lo entiendes?
Michelangela:
Donatella baja la voz, que nos echaran.
Donatella:
Hueona me estoy volviendo loca, mas loca de lo que te imaginas, las hormonas me zapatean la nuca, la hormona disidente + el agujero en el entrepierna + tu hablando huevadas + estos viejos impotentes = muerte.
Michelangela:
Ahí viene el guardia hueona quédate callá.
Donatella:
Ay, ya, vamos al baño mejor.
(Mirándose al espejo del baño)
¿Dónde está Almodóvar que no aparece?
¿Donde está Gael García?
¿Donde está mi príncipe azul millonario?
¿Que me pasó?
¿Cuando me perdí?
¿Cuando te encontré?
¿A quién se le ocurrió la idea de cortarse el pico?
¿Por qué te hice caso?
¿Por qué estás siempre a mi lado?
¿Quién te pidió que fueras ese día nublado en la azotea?
Soy una virgen de metal con agujeros, una negra caliente cantándote al oído. Cantando fuerte con audífonos subiendo la colina.
Michelangela:
Ya para hueona, ya te pusiste noventera altiro. Esa entre comillas "TENDENCIA SUICIDA" que tienes, te cortaste el manguaco y andai con la rule todo el día, no podís ser tan mujer.
Donatella:
...
Michelangela:
¿Qué te pasa? Cuando no hablas es por algo, ya desembucha.
Donatella poseída:
Mi amiga me está buscando
Michelangela:
¿Qué amiga?
Donatella poseída:
La Bárbara, mi entre comillas "otra amiga". La escucho cantando fuerte la canción en la cama, saltando, pidiendo que vaya con ella. Se me queda pegada la Beyoncé cantando fuerte con sostenes sobre una cama, saltando al vacío...
(Se desmaya)
Michelangela:
(Llorando de felicidad)
¡Amiga volviste!
Bárbara:
(Canta a Lhasa)
Ahora me levanto
De esta cama
Ahora
Abro la ventana
Y entra la luz
Con el viento
Ahora te siento
Y estas tan lejos
De aquí
Si un día te vas
Y ya no vuelves mas
Si un día me voy
Y ya no vuelvo yo
Que largo es el mundo
Es infinito
Ayer te tuve
En mis brazos
Y hoy
Como un grano de arena
En algún suelo ajeno
Estas escondido de mi
Si un día te vas
Y ya no vuelves mas
Si un día me voy
Y ya no vuelvo yo
Que gran silencio
Todo en suspenso
Que vértigo de no verte
Retumbo
Como una campana
Abro la ventana
Y entras tu
Entras tu...
Bárbara:
Donatella anoche soñé contigo.
Nos encontrábamos en el lóbulo de una oreja, muy grande, en el borde de una oreja limpia, rosada y surrealista.
Habían muchas niñas ahí. Y estábamos las dos. Todas ellas se tiraban una a una por el resbalín de la oreja, caían en ese agujero oscuro y peligroso, pero todas se tiraban felices, todas eran suicidas, como las "Vírgenes suicidas" esa peli yanqui.
Ahí nos encontrábamos, nos mirábamos más allá del ojo, más allá de cada una y sonrientes nos lanzábamos juntas por el resabalín hasta perdernos en la oscuridad.
EL SOÑADOR SABE QUE SUEÑA AUN CUANDO NO LO CREA O NO QUIERA CREERLO.
Donatella:
Sabía que te encontraría alguna vez, pero nunca pensé que trabajando en la calle. En mis antiguos barrios, yo de arribista, tu sabes, uno no baja paca después, de Vitacura parriba. Bárbara necesito decirte que estoy triste y vacía, hueca me dirías tu. Uno piensa que se llena con pico, con moco, es mentira, dura menos que un candy, la ansiedad te oxida, o te vuelves gorda o drogadicta, pero algo te pasa con la huea, yo pensé que había perdido todos mis poderes, pero mira tu, me llego la señal súper atrasada, como la luz de las estrellas, bueno en fin, esto era lo que necesitaba, saber de ti, saber que ha pasado durante todo este tiempo.
Bárbara:
Se mató un día, lo encontré, lo enterré, vendí todo y me putié. Acá estoy buscándote hace cinco años. Lo único que guardé fue un libreto que me dejó, lo mandé a un concurso, ahí se verá. He practicado todo lo que alguna vez me ensañaste y me quede pegá.
Donatella:
Yo se por qué me buscabas. Y me encontraste justo, desmembrada, media top, medio mula.
Bárbara:
¿Lo encontraste?
Donatella:
Si. Once blancos pisos. Ya estuve ahí una vez y no pude. Faltabas tú.
Bárbara:
¿Vamos?
Donatella:
Vamos.
Tobar:
Lo prohibido da a la acción prohibida un sentido del que antes carecía. Lo prohibido incita a la trasgresión, sin la cual la acción carecería de esa atracción maligna que seduce…lo que hechiza es la trasgresión de lo prohibido como dice Bataille.
Está prohibido morir. Es el ciego instinto de los órganos.
¡Callejera eso es lo que eres!
FIN
TRANSENSIBLE. Trilogía de la memoria
Trilogía de la memoria habla de esa sensibilidad que no emana de una causa concreta. No tiene una razón. Es un estado de hipersensibilidad, como de alerta y que no tiene una causa determinada, casi falsa. Una sensibilidad transexuada ya que no podríamos atribuírsela a un género en particular.
Desde esa mirada estas piezas se construyen, reconstruyen o descontruyen tres obras. Que son atravesadas por un gesto unificador: el de la memoria. Es entonces que la estructura de los acontecimientos y el lenguaje gira desde tres ejes: en memoria de, la memoria física y la memoria pasajera.
Una trilogía.
1. En memoria de o Mujeres Falsas.
2. La memoria física o Mi tristeza es mi cuerpo.
3. La memoria pasajera o Transensible
La primera “en memoria de” la abuela del autor, recoge acontecimientos reales y los mezcla con ficción. Nace de la necesidad de hablar del recuerdo de una persona real y desembocar en una mitificación o de la necesidad de mentir sobre lo que sucedió. Es así que “Mujeres falsas” intenta contar la historia o asesinato de la abuela, pero termina hablándonos de la soledad de los personajes. Todas las mujeres mienten en algún momento de la historia provocando una serie de despistes. El acotador muere en manos de una nana llamada Carolina Herrera dejando a la deriva un texto cruzado por una historia de amor entre Bárbara y Emmanuel y una policial que involucra a todos los personajes incluso al propio autor de la obra.
La segunda se crea a partir de la memoria física y desde esa reflexión aparece “Mi tristeza es mi cuerpo” que habla sobre cómo los acontecimientos y su recuerdo permanecen en nuestro cuerpo incluso muscularmente, es decir, que el dolor por ejemplo, a pesar de ser calmado por la mente, en el cuerpo se sigue manifestando. La obra nos muestra dos personajes principales; Jeannette y Pato que rompen su relación amorosa después de diez años juntos. Las razones de su ruptura están diseminadas en el texto: Pato se va a Argentina en busca de hombres o se va perseguido por la dictadura imperante o se va por soborno de su vecina (la vecina) para que su hijo (el hijo de la vecina) lo olvide. Es una historia accidentada por muchos personajes que quieren hablar sobre el cuerpo. La República Argentina, El lugar, El cuerpo y El pensamiento son personajes estructurales (ejes) de la obra que nos hablan desde esas figuras o del problema que en si generan a Jeannette y a Pato. También existen tres “Anexos” que son importantes complementos o vestimentas al cuerpo de la historia, a modo de información sin clasificar.
La última “la memoria pasajera o transensible” da nombre a la trilogía, ya que es en esta última en donde los recuerdos nos juegan en contra. En donde los recuerdos temporales hacen que los personajes entren en un estado vertiginoso tal que suelta la estructura de la obra y se proyecta en las posibles versiones del recuerdo. En las posibilidades que nos da la memoria de editarse y borrarse.
“Transensible” nos entrega a cuatro personajes cruzados por ocho reflexiones en torno a ser hombre. Transcurre en un tiempo interior fragmentado y no lineal. El personaje principal muere a la mitad de la obra y con él la historia. Los personajes que continúan son falsos y se multiplican o desdibujan, como si se desdoblaran. Historias que el propio autor nos dice que no pertenecen a la idea original del texto.
“MUJERES FALSAS”
PERSONAJES:
BÁRBARA: heroína
LA ABUELA: madre de Emmanuel
ZARA: nana de La abuela
CAROLINA HERRERA: nana, amiga de Zara
EMMANUEL: cantante, hijo de la abuela.
HOMÓNIMO: el autor de “Mujeres Falsas”
ACOTADOR: otro personaje
“MUJERES FALSAS”
HOYO CERO
ACOTADOR:
No existe acotación u otro sobre el espacio y sus límites temporales o físicos. Los personajes son el reflejo emocional de la sumatoria de las ideas del territorio escénico. Todo es apariencia.
LA ABUELA:
Hoy es un día con sol, Zara está cocinando algo que huele mal.
Vomitaré todo de nuevo.
Raro se ve Santiago. Es como que tiene otro aire.
¿Donde estarán los niños?
¡Emmanuel!
Debe andar jugando a la pelota
-Zara, anda a buscar al niño pa’ ponerle el swater-.
Esta niña anda puro pensando en hombres, escondiéndose en la maleza pa’ esperarlos.
Cuando chica la pasaba regio con mis sirvientas, todas juntas, unas me peinaban, otras me leían, otras me escribían todo lo que yo les decía, me escondían de los hombres, los alejaban de mí. Cuando iba por ahí corriendo, escondiéndome detrás de los pastos… eran diablos estos hombres siempre me trataban de tocar.
- Zara, tráeme un chaleco que me voy a resfriar y apaga esa comida de perros-.
Esa mujer debe estar ayudándola.
La mala mujer que me quitó a mi Emmanuel.
Una mujer falsa.
Una mala mujer para mi niño.
Para mi hijo futbolista.
ACOTADOR:
Un par de tijeras cortan unas flores. Las mismas tijeras que parecen al final de la obra.
EMMANUEL:
Enséñame a ser feliz, a dar amor, a perdonar
Sin recordar el daño nunca más, nunca más.
Enséñame a consolar, confiar, a repartir sonrisas
Sin esperar a cambio nada más, nada más.
Enséñame a no mentir, a no envidiar, a ahogar las penas como tú.
ACOTADOR:
La profundidad absoluta cavada en su cuerpo y en su pensamiento.
Un jardín con nueve hoyos. Los nueve hoyos donde Carolina Herrera sepultará a los ocho perros de la casa y a su marido.
ZARA:
¿Chancho qué te pasa?
CAROLINA HERRERA:
Nada, nada.
ZARA:
Pero chancho, no te pongas así con esos cachetes de marrana flaca que pones.
Mira, hay oferta de calzones dos por uno.
CAROLINA HERRERA:
Prefiero los con encaje, son mas porno.
ZARA:
¿Mira estos sin cola?
CAROLINA HERRERA:
No ando tan acumulada.
ACOTADOR:
Un angel cruza la escena, atrasado. Aparece después cuando la abuela muere
ZARA:
¿La histérica?
CAROLINA HERRERA:
Esa flaca piraña me echó del trabajo amiga. Soy una cesante cualquiera. –Tarjeta-
ZARA:
¡Cómo se atreve la yegua! No te puedo creer y ¿Que pasó?, ¿Qué hiciste? -Doce cuotas, por favor-
CAROLINA HERRERA:
Mira eran las seis y yo estaba tomando mi bolso y la muy histérica viene y me dice.
-Gracias, la primera cuota en agosto, eso-. Bueno y me dijo que quería que le hiciera el aseo del garage, imagínate, iba a terminar como a las 11. ¡Que se cree! Entro a las 10 y termino a las seis y basta, es suficiente, ¡Cree que soy peruana!
ZARA:
Oye este perfume está baratísimo, que ricura. Es que no hay nadie como don Ricardo, el si que te entendía, hora de entrada y salida, Si estaba todo listo, el pucho, ver un rato tele. O sea un siete.
CAROLINA HERRERA:
No me digas nada, si lo que mas extraño es a don Ricardo, bueno y la histérica llegó y me echó -¿Cuánto dijo que costaba?-
ZARA:
¿Pero por qué?
CAROLINA HERRERA:
Por eso, porque llegué y le dije que no iba a hacer el aseo a esa hora, que me iba y se puso a gritar que yo era una floja ¡Figúrate! -Ya, lo llevo, doce cuotas la primera en agosto ¡No! Mejor en Diciembre. Gracias- Y yo le dije que era una histérica y me echó.
¿Me habré equivocado en decirle histérica?
ZARA:
Mira chancho pero la demanda media difícil te va a salir. ¿Vamos?
ACOTADOR:
Un sweater del mismo color. Bárbara será sorprendida con el mismo sweater que Zara en una declaración a la policía.
EMMANUEL:
¿Que hiciste para el día de la madre?
BÁRBARA:
Le llevé flores, me encontré con gente, estaba la otra de mi papá con sus hijos que no conozco, ahí estaban todos medio repartidos en ese lugar floreado.
EMMANUEL:
Me acordé del cementerio…
BÁRBARA:
De Buenos Aires:
Tu mirando la tumba, escribiendo la nota, dejando unas fucsias, el viento corriendo fuerte entre tu pelo, ¿Ordenabas un poco?
EMMANUEL:
Ordenaba un poco y escribía la nota.
BÁRBARA:
Bueno de eso me acuerdo en el video que trajiste, media rara la edición. ¿Será tu nuevo video clip?
EMMANUEL:
No lo se aun, pero fue más o menos así; miré la tumba de mi madre, escribí la nota a mis familiares que se la llevaron para allá. Le dejé unas fucsias y el viento corriendo fuerte entre mi pelo. Sólo faltabas tú.
El día que puedas me mandas con alguien
Las cosas que ahora pudiera olvidar
El libro de versos que yo te leía, los días felices que no volverán.
BÁRBARA:
¿Y me lo dices así como si nada?, ¿Cómo canción cebolla?
EMMANUEL:
El día que puedas me mandas con alguien
Las cosas queridas de mi propiedad
Las cosas comunes las tiras al aire, que vuelen sin rumbo
Que no vuelvan más, nunca más.
BÁRBARA:
¿Te vas?
EMMANUEL:
Ahora me voy, no me lo repitas
También me he cansado de tantas mentiras, de no serte fiel
Aquí en esta bolsa me cabe la vida
Con ella a la espalda soy libre otra vez.
El día que puedas me mandas con alguien
Las cosas queridas de mi propiedad
Las cosas comunes las tiras al aire, que vuelen sin rumbo
Que no vuelvan más, nunca más.
ACOTADOR:
Un golazo rompe un espejo. El golazo que soñaba la abuela.
HOYO UNO
HOMÓNIMO:
Asumo a mis 27 años la entrega incondicional a la significancia de la imagen, pero no sólo la fija o la móvil, ambas....el dedo en el cigarro, el dedo que pasa la hoja desaparece y aparece en la boca, dedo marcado con amarillo, de los cigarros consumidos, ¿casi mudos?, dedos que recorrieron...
No quiero enfatizar en el detalle, sino que narrar a través de esas selecciones. Una historia mas generacional, que pasa por el abandono, la ansiedad y el desapego como formula de interés, necesito poblar la imagen del desgarro que significa leer un libro solo en un parque y que no importe nada mas, ese acto de individualidad, me hace parte del mundo, me hace universal…suena jipie, pero no me importa.
HOYO DOS
ACOTADOR:
Una pastilla tras otra. En las manos de Carolina Herrera. Se caen como perlas de un collar roto intencionalmente.
BÁRBARA:
Cuando en los ojos.
Te miro y me veo en los tuyos.
En tus ojos veo como te miro.
Creo que existo por ese lapso de tiempo entre pestañeo y pestañeo.
Creo en la posibilidad de verme reflejada y fundida a lo demás.
Y pensar que por ese lapso de tiempo las cosas que alcanzo a ver reflejadas se tornan reales. Es entonces que pienso que sólo tus ojos pueden darle sentido a las cosas y a mí, pero no es así. Tus ojos sólo alcanzan a darme ese atisbo de lucidez. Es así que la forma en que me miras no es tan importante. Es decir.
ACOTADOR:
Mientras me reflejo e identifico, mientras digo yo y el mundo…
BÁRBARA:
No me importa si mientras sucede esto me dices: te quiero.
Ya que sólo busco verme en ellos cada ocasión que tengo.
De esta manera tus ojos y los míos tienen tanta importancia como lo es saber que tú y yo ya somos dos extraños y no me interesa en lo absoluto el sólo hecho de pensar que cuando me miras con esos ojos que sólo tú sabes poner, me dices:
Que no te quieres ir porque me quieres y que por eso te quedarás acá conmigo.
Y me molesta que intentes llorar.
Y es que quiero que la cortes, que no sigas con eso, que me comienzo a sentir extraviada o extranjera. Así que dejo de mirarte y cierro los ojos por un par de segundos.
ACOTADOR:
Todo negro por unos segundos.
BÁRBARA:
Dejo que limpies tus lágrimas en mí y ahora sí te puedo decir: ven.
ACOTADOR:
Bárbara toma sus audífonos y comienza a caminar, escucha cualquier cosa menos Emmanuel, que ya no lo soporta.
Camina sin saber donde va, un desconocido le toma la mano y caminan juntos un par de cuadras.
Ella no lo mira a los ojos.
Solo deja de cantar, porque le da vergüenza.
Él parece no modificarse.
¡Ve! como sus lentes verdes se van deslizando por su nariz recta y filuda.
Ella sonríe y mira las nubes como se detienen, como parece que todo se detiene a su alrededor en esa caminata con el desconocido.
Él le suelta la mano, parece que es por miedo a que ella salga corriendo y no la vea nunca más.
Camina a su lado sin detenerse.
Se incomoda, algo hace él que ella lo nota.
Bárbara lo mira y sigue caminado.
Él vuelve a tomar la mano de ella.
Bárbara sigue caminando y tiene que doblar en la siguiente esquina, pero no quiere.
Nunca quiere.
A nadie, le importa la pareja caminado así sin hablarse, mirándose de reojo, o al menos eso parece.
Él la toma por la cintura y la mira fijamente.
Vemos al desconocido y a bárbara abrazados mientras un corazón gigante gigante de dulce se forma detrás de ellos.
Él parece que quiere besarla, a Bárbara el corazón ya se le sale por la boca.
Él la deja.
LA ABUELA MORIBUNDA:
La enfermedad aparece cuando una sabe que esta sana.
La enfermedad te mata, pero mata tu imagen saludable primero, la hace desaparecer, te hace olvidar. Te ciega, como a un escritor frente a su obra.
La sanidad es saber que una no está enferma.
La sanidad es una imagen también.
El cuerpo de la palabra imagen, ha muerto.
ACOTADOR:
Antes de que la abuela termine de hablar, debería aparecer el ángel detrás de ella, tomarla y llevarla por los cielos.
LA ABUELA:
El ángel me toma la mano y me lleva lejos.
ACOTADOR:
Bueno, el ángel la toma de la mano y se la lleva lejos de aquí, a otro lugar. La abuela me sonríe y se va. Emmanuel, el joven de la historia, ya no puede cantar más, las lágrimas ya no lo dejan cantar. Ahogado entre sus sollozos se queda tirado mirando la foto de Bárbara sobre su escenario, pero no lo resiste y corre a buscarla. Zara y Carolina Herrera, las dos nanas salen de la multitienda llenas de paquetes, llenas de artículos nuevos y brillantes. Son dos personajes sin importancia y ellas lo saben. Zara mira los paquetes de su amiga y al parecer se pregunta si ella lleva más paquetes o no. Sin problemas sobre sus hombros se alejan. Zara se despide y se va directo a cuidar a la abuela que está enferma.
ZARA:
La dejé sólo unos minutos y me dejó para siempre. Es raro que se vayan así, de un momento para otro. Ese día después de las compras con la Carolina en el Alto Palermo, presentí algo en la sección de mujeres, cuando mire el calzón de talla XL, me acordé de ella. (No se ría, es verdad que era culona, pero mas respeto). Quiero decirle señor policía, que yo no tuve nada que ver en esto, yo no la trataba de lo mejor, pero nunca le hubiera hecho daño. Quiero decirle con el corazón en la mano, que yo se lo que cuesta conseguir buenos patrones, todos los demás son malos con una, se aprovechan de lo mejor de las nenas, te lo sacan prestado y nunca te lo devuelven. Así una se va quedando vacía, llena de nada. ¿Qué me dice? No, no estaba cuando ocurrió el fallecimiento. Yo llegué, apagué la cocinilla y la fui a ver. Era comida para perros.
LO ÚNICO EXTRAÑO FUERON LAS FLORES. ELLA TIRADA AHÍ, RODEADA DE FLORES.
El olor era intenso, ya lo sé, no el de las flores, el de la comida, pero no fue con intención de molestarla. ¿Qué? ¿Que le gusta mi sweater? Gracias. Me lo compré allá en Chile, mire que extraño y uno que piensa que ellos se visten como la mierda. ¿Como me dice? No, yo no sabía nada de la herencia, es extraño todo esto para mí. La verdad es que nunca pensé que me dejaría sus ahorros. No es tan extraño que no supiera leer y escribir, yo algunas veces la vi con un lápiz en la mano eso si. Se que tiene un hijo cantante que no ve hace muchos años, yo pensé que todo quedaría para él, bueno, la verdad es que lo pensé ahora que me dijeron todo esto de la plata, la verdad es nunca antes se me cruzó por la cabeza.
ACOTADOR:
Emmanuel entra corriendo al bar donde vio entrar a Bárbara, la sigue hasta el baño, toca la puerta tres veces. Se impacienta, entra de todas maneras.
BÁRBARA:
¿Qué haces acá?
EMMANUEL:
Ya no me salen las canciones, salen sólo palabras.
BÁRBARA:
No puedes estar aquí es un probador de mujeres, llegarán los guardias.
EMMANUEL:
No soy una prenda que se bota a la basura cuando cambió la temporada.
BÁRBARA:
¿No lo entiendes aun?
EMMANUEL:
No. Necesito que me lo digas en la cara.
BÁRBARA:
Tú querías terminar con todo esto.
EMMANUEL:
Yo me sobrepasé y te canté una canción que no te merecías.
BÁRBARA:
Está mal hecho el casting, no te queda bien el papel. Canta mejor, eso si que lo sabes hacer.
EMMANUEL:
Las canciones no me salen de la boca. Las canciones se me quedan adentro como ecos de una canción que cante la primera vez que te vi, ese eco me está volviendo loco, por favor quédate conmigo.
BÁRBARA:
Prefiero estar sola que mal acompañada, quédate tu contigo, quédate tu con tu ego y pega la media vuelta. Hace tres año y un día que me enamoré. Stop, no quiero hablar con canciones. Esa fue tu mala influencia, mi maldición. Adiós. O llamaré a los guardias
EMMANUEL:
¿Hay otro?
BÁRBARA:
Si y mucho mejor que tu.
ACOTADOR:
Vemos a Zara saliendo de su casa con un par de maletas, hace parar un taxi, detrás de ella aparece Carolina Herrera. El taxista se baja a abrirles la puerta.
ZARA:
Muy amable.
ACOTADOR:
No es nada, pase usted. ¿Donde las llevo?
ZARA:
A Ezeiza.
ACOTADOR:
¿Cómo me dijo?
CAROLINA HERRERA:
Al aeropuerto bruto.
ACOTADOR:
Zara le contó todo lo sucedido ese día, bajaron el tono para las partes medio fuertes, Carolina Herrera estaba asombrada, lloró, luego de un rato sonrió, y al siguiente gritó de alegría. La cosa es que se fueron muy felices al aeropuerto, incluso cantaron juntas una canción que no la cantaremos aquí. Zara y Carolina Herrera son muy buenas amigas, eran como dos niñas chicas, pero pasadas de treinta, se gastan todo en lucir regias y esbeltas y lo logran, son dos bellas y voluptuosas mujeres. Zara es mas silenciosa a veces, mira por la ventana el horizonte con una mirada extraña, como si escondiera algo o con esa mirada de mujer que perdió un hijo. Carolina Herrera es más suelta, es desubicada, siempre anda metiendo la pata.
LA ABUELA DESDE EL MÁS ALLA EN EL CENTRO DE TODOS:
La maldición:
Al borde de la vida una mujer, tres hombres no son divinidad, si buscas la felicidad, tendrás que buscarla donde no está. Si lo buscas ahora, un personaje tendrás que matar.
Cuatro cruces se marcaran en tu frente, cuatro arrugas que no dejarán de crecer. Pero tus días estarán contados y la muerte correrá a buscarte, estará ahí acechando.
ACOTADOR:
La abuela desparece, es sólo una imagen.
HOYO TRES
HOMONIMO:
Narrar historias siempre ha sido el arte de seguir contándolas, y este arte se pierde si ya no hay capacidad de retenerlas.
HOYO CUATRO
ACOTADOR:
Esta historia esta historia ya no necesita un narrador. No necesita a nadie.
Emmanuel ya no quiere a su público. Vestido de amarillo Emmanuel no está tirado en la cama, no está llorando, no quiere saber nada de Bárbara, es mentira que la amó, es mentira que tenía otras, es sólo mal actor.
EMMANUEL:
Hoy me pasé todo el día oliendo el colchón. La extraño.
ACOTADOR:
¿Si te dijera donde está Bárbara, irías a buscarla?
EMMANUEL:
No lo sé, me imagino que debe estar con él. Con el otro.
ACOTADOR:
¿Si te dijera que es mentira que no tiene otro, irías detrás de ella?
EMMANUEL:
No lo sé. Quizás ya no me ama.
ACOTADOR:
¿Si te dijera que aún te ama y que está esperando que la encuentres, irías?
EMMANUEL:
No lo sé. Eso lo dices para consolarme, pero yo se que no es así.
ACOTADOR:
¿Si te dijera que me la encontré y me dijo que te echaba de menos, me creerías?
EMMANUEL:
¿Y por que tengo que creerte? Siempre dices mentiras, siempre inventas cosas que no pasan, siempre andas con cuentos, dando mala suerte, con excusas, siempre lo haces, siempre.
La palabra siempre te refleja tanto, una palabra que no permite saber cuanto tiempo es lo que mide. Eres alguien que permanece. Que no está en ningún lado, eres tan inconsistente.
Si cierro los ojos y espero unos segundos, solo un par de segundos, cuando vuelva a mirarte puede ser que ya no estés acá, porque desapareces. Eres la estela de alguien que alguna vez fue.
ACOTADOR:
¿Si te dijera que Bárbara te dejó para siempre, se fue para Buenos Aires y conoció a alguien por allá, un mino guapo, argentino de esos de revista, que tiene un departamento al lado del Zoológico, paisajista, muy cool, que tienen sexo dos veces al día, por lo bajo, que tiene la media pichula, así…, que folla como los dioses, y que ella ya se olvidó de ti hace rato, ya no te ama, no te recuerda cuando el otro se la mete, así…,como los argentinos saben hacerlo. Ahora lo ama a él, porque es mucho mejor que tú, porque tiene todo lo que tú nunca tendrás, porque es mucho mas relajado y con experiencia, con ganas de vivir y se le notan. Bárbara no volvería contigo ni cagando. Ni-ca-gan-do. Y se arrepiente y le da vergüenza haber estado con un cantante cebolla como tu. ¿Me creerías, ah, me creerías eso?
EMMANUEL:
Gracias.
ACOTADOR:
Eso. Corre, deberías haber sido atleta en vez de cantante.
LA ABUELA SENTADA EN LA CAMA CONGELADA:
Me morí pensando en mi niño, en mi cabro chico.
Sentí como me llegaba el pelotazo de la muerte, el último golazo de mi vida.
Estoy sentada en la frontera de la muerte, en la cancha recién tizada, las banderas de los guarda líneas me son imperceptibles. Cada vez que escucho el pitazo, pienso que es mi Emmanuel. Quiero verlo y esta cordillera no me deja atravesarla, no me deja mirar sus piernas con calcetas largas, su culo parado detrás del pantalón corto, esos pequeños pelos que le salen entre la camiseta, ese cuello fuerte, ¡Dóblate bien ese cuello! Ese pelo rizado detrás de la oreja tomado en una cinta. El pelo mojado rozándome la cara.
Hazme un gol hijo mío que te extraño.
Un golazo que rompa la cordillera.
Un golazo que se meta en mi arco.
Que me queme entera, toda esa maldad que me sale, que me huye.
Sentada en la línea del corner de la cama, te espero con bombos y banderas.
Soy tu fan, tu fanática futbolera, ya no grito, ya no salto, solo me queda el cintillo en la frente y un par de poleras con tu nombre, ¿Por qué me dejaste sola?
¿Tan mala madre fui? Sácate esas lágrimas, mocoso, los niños no lloran como te decía tu padre. ¡Ya! Venga pa’ ca mi niño fuerte. Tan apretado que tiene su pecho. Detrás de esos colores fuertes. Detrás de todo eso está lo que yo nunca logré descubrir.
ACOTADOR:
Vemos a nuestra heroína mirándose al espejo. Después de un breve viaje en avión.
ZARA:
¿Tienes papel en el tuyo?
CAROLINA HERRERA:
¿Qué cosa?
ZARA:
¡Si tienes papel!
CAROLINA HERRERA:
Zara, no me grites así, no porque eres millonaria ahora me puedes hablar de esa manera.
ZARA:
¿Tienes o no tienes?
CAROLINA HERRERA:
Yo tampoco tengo, que vergüenza este aeropuerto ¿Tan mal estamos?
ZARA:
Me pasas papel si no es mucha la molestia.
BÁRBARA:
Si, claro.
CAROLINA HERRERA:
Una duda no me deja ¿Cuánto tiempo te demoraste en planearlo todo? ¿Supongo que puedo fumar no?
ZARA:
Tira la cadena Carolina, estás re fuerte. Nada, me dijeron lo de la plata y se me ocurrió todo, ahí me acordé de ti.
CAROLINA HERRERA:
No puedo en este baño, es terrible, se escucha todo, ¿Estabas hinchada? Yo estoy con una panza. No tienen toallas para secarse las manos. ¿Se nota la pobreza en que estamos no?
ZARA:
En la que están todos, menos nosotras.
CAROLINA HERRERA:
¿Y la abuela, habrá sufrido mucho? ¿Tiraste la cadena? Zara, no seas nueva rica.
ZARA:
No molestes. Una sobredosis. Dame el cepillo. Piensan que se revolcó un poco en el suelo de dolor y ya. Fue corto. Unos 5 a 10 minutos. ¡WOW! ¡Que color! ¿Me das un poco?
BÁRBARA:
Claro, toma, tengo otros, usa cualquiera.
CAROLINA HERRERA:
¿Chilena?
BÁRBARA:
Si.
CAROLINA HERRERA:
¿Primera vez acá?
BÁRBARA:
Si.
ZARA:
Se nota.
BÁRBARA:
¿Como dice?
ZARA:
¿Se nota mucho? ¿Me queda? ¿Qué opinas?
BÁRBARA:
Te queda. ¿Y donde van ustedes, se van de vacaciones?
ZARA:
Lo más lejos posible.
BÁRBARA:
¿Tan difícil está acá?
CAROLINA HERRERA:
No tanto… somos prófugas de la ley.
ACOTADOR:
Las tres ríen de forma nerviosa, pintadas con el mismo color de rouge, tres bocas abiertas del mismo color, se despiden de beso y quedan marcadas. Bárbara lo entendió todo. Camina por los pasillos del aeropuerto con los audífonos puestos y la música reventando sus oídos. Corre. Mientras va esquivando de forma perfecta a la gente, siente que su ropa ya no le sirve, pasa al dutty free y compra su disfraz, su súper disfraz de heroína y sale volando.
ACOTADOR:
Vemos a Bárbara nerviosa frente a la grabadora.
Nombre
BÁRBARA:
Bárbara
ACOTADOR:
Domicilio.
BÁRBARA:
Almirante Riveros 025.
ACOTADOR:
Cuidad.
BÁRBARA:
Santiago.
ACOTADOR:
País
BÁRBARA:
Chile
ACOTADOR:
Nacionalidad
BÁRBARA:
Chilena
ACOTADOR:
Edad.
BÁRBARA:
32
ACOTADOR:
Estado civil.
BÁRBARA:
Viuda.
ACOTADOR:
¿Viuda?
BÁRBARA:
Si, así mismo.
ACOTADOR:
Hijos
BÁRBARA:
No
ACOTADOR:
Profesión
BÁRBARA:
Heroína por el momento.
ACOTADOR:
Teléfono
BÁRBARA:
No tengo
ACOTADOR:
E-mail
BÁRBARA:
barbaraletal@hotmail.com
ACOTADOR:
Declaración jurada
BÁRBARA:
Si
ACOTADOR:
Cargo
BÁRBARA:
Homicidio Premeditado
ACOTADOR:
Autor
BÁRBARA:
Conocido
ACOTADOR:
Conocimiento de terceros
BÁRBARA:
Si
ACOTADOR:
Cuantos
BÁRBARA:
Una.
ACOTADOR:
Mujer
BÁRBARA:
Las dos
ACOTADOR:
OK
ACOTADOR:
Declaración. Sea clara y concisa, los detalles para el abogado.
BÁRBARA:
Estaba en el baño del aeropuerto, me tope con dos nanas, muy regias.
ACOTADOR:
Que bonito sweater.
BÁRBARA:
Gracias.
ACOTADOR:
¿Lo compró acá?
BÁRBARA:
No en Chile. Bueno como le contaba, comenzaron a hablar entre ellas.
ACOTADOR:
OK
BÁRBARA:
Descubrí, por lo que decían, que la habían matado por la plata.
ACOTADOR:
¿Como lo descubrió?
BÁRBARA:
Porque lo dijeron. Si las escuche. Dijeron que eran millonarias y no tenían remordimiento.
ACOTADOR:
¿Y donde se dirigían?
BÁRBARA:
Al caribe. - Prófugas de la ley -, textual.
ACOTADOR:
¿Lo reconocían abiertamente?
BÁRBARA:
Si, una de las nanas.
ACOTADOR:
Por eso usted conoce a la victima.
BÁRBARA:
No lo sé, pero imaginé que podría ser la madre de mi ex.
ACOTADOR:
¿Es ella?
BÁRBARA:
Si, parece, se ve un poco diferente.
ACOTADOR:
¿Pero es ella o no?
BÁRBARA:
Si.
ACOTADOR:
A la nana la conozco. Una nana de las buenas. Usaba un sweater igual al suyo.
BÁRBARA:
¡DETENEDLA YA! QUE ES UNA LADRONA. ¡DETENEDLA YA! QUE ES UNA LADRONA ¡DETENEDLA!
ACOTADOR:
Señorita, que le pasa.
BÁRBARA:
…
ACOTADOR:
¿Se encuentra bien?
BÁRBARA:
Quiero estar con él, quiero tener aquí el sabor de sus besos, que me queme con esos ojos y que me cante canciones al oído. Que me las cante desafinadas cuando se corre dentro de mí. ¿Lo entiende? Siempre extrañamos los que queremos una vez perdido…etc. Todas esas frases lindas quedan perfectas en esta parte. Gracias.
ACOTADOR:
Que agradece.
BÁRBARA:
Me hizo extrañarlo con el útero.
HOYO CINCO
HOMÓNIMO:
Si hablamos del erotismo, hablamos de la necesidad de vaciarnos. Es una cualidad que podríamos llamar masculina, llamar una menstruación masculina, o llenar el orificio, descargar el líquido en el recipiente.
Vaciar compromete por parte del vaciador una antesala de lo lleno, de lo excesivo o justo, de lo que ya no se puede sobrepasar. Si la sensación material es de hastío y de absoluta pérdida, de la índole que sea, es bueno comenzar el proceso de vaciado. Es decir, tomar el tarro y dar vuelta a ver que queda. La sustancia pegada a las paredes del tarro es oro. La sustancia derramada es lo que llamaremos “exceso”. Los excesos son necesarios para confirmar nuestro deseo, nuestra perversión, nuestro motor, nuestra maldad y malos consejos, finalmente son nuestras proyecciones de muerte.
Así que ¡A vaciar el tarro!, es importante tener una “Intención” antes de realizar este acto diabólico. No hay que mirar con pena y puchero los caprichos que cayeron por su propio peso. No insistir en volver todo al tarro y repetir la acción con más o menos cautela. El acto de vaciar es una eyaculación, de esas que te dejan seco. Pero no sólo eso. Ya queda algo, ya encontramos el légamo de nuestra historia. El material justo, lo más imprescindible. Lo esencial para poder mirar una puesta de sol y sonreír.
HOYO SEIS
UN GRAFFITI:
Yo era feliz contigo, vida mía
Tú eras principio y fin de mi alegría
Yo te creía fiel como la luna
Que acude a protegernos cada día.
Yo era feliz contigo, vida mía
Tú eras mi perro fiel, yo era tu guía
Hasta que desperté de mi locura
Y pude comprender que me mentías.
Todo se derrumbó dentro de mí, dentro de mí
Hasta mi aliento ya me sabe a hiel, me sabe a hiel
Mira mi cuerpo como se quiebra
Mira mis lágrimas como no cesan por ti.
Todo se derrumbó dentro de mí, dentro de mí
De humo fue tu amor y de papel, y de papel.
Mira mis sueños como se queman
Mira mis lágrimas como no cesan por ti.
EMMANUEL
ZARA Y CAROLINA HERRERA en el caribe:
Nos trae dos martinis. ¡Que tibia el agua!
ACOTADOR:
¿Quieren con hielo?
ZARA Y CAROLINA HERRERA en el caribe:
¿Que te pasa? ¿Esperas que te caiga la gorda derretida encima del calor que hace?
ACOTADOR:
Uno para usted y el otro…
ZARA Y CAROLINA HERRERA en el caribe:
Gracias.
ZARA en el caribe:
¿Nos habrá escuchado?
CAROLINA HERRERA en el caribe:
¿Qué parte? La de a abuela o la del tipo vergón ese.
ZARA en el caribe:
No sé. No te pongas Yoancolins.
CAROLINA HERRERA en el caribe:
Nos miraba de reojo, como espiando, este pinche cabrón no tiene cara de caribeño, se parece mucho al del taxi.
ZARA en el caribe:
Ahora te pones mexicana, ordinaria.
CAROLINA HERRERA en el caribe:
Espera sentada Zara y disfruta el paisaje. Nadie me quitará estas merecidas vacaciones.
ACOTADOR:
Carolina Herrera mete los dedos en la copa y toma la aceituna verde, la pone entre su roja boca, una cara tostada brillante de aceite con un punto verde en el centro rodeado de rojo. Rompe la copa del martini, como sólo las nanas lo saben hacer para que parezca un accidente. Se acerca hacia mi, no logro ver sus ojos, las trenzas del pelo a lo mujer 10 le golpean el rostro como chicotes a una yegua, viene directo hacia mí.
ZARA en el trópico:
El aire de la playa se deja llevar por el viento tibio del trópico. Los pies de Carolina Herrera no se entierran en la arena, como si flotaran. Ella no tiene peso. Sus manos moldean un gran, pero gran Castillo de Arena, pero más bien parece un enorme y gigante Mall, de esos modernos con líneas rectas. Sus ojos no se ven con la sombra. El sol está justo encima de ella. Son nuestras últimas y eternas vacaciones. Carolina Herrera tapa los dedos del pie, con un nuevo sector del Mall, el de la comida chatarra. Con sus dedos delgados le da el toque final. Un Mall de arena tropical de un metro ochenta de largo por uno de ancho. Perfecto, nadie lo notará.
BÁRBARA A 600 KMS POR HORA:
Lo encontraré.
Lo buscaré en todos nuestros lugares.
Lo buscaré en todos los semáforos en que me besó.
Lo buscaré en todos los lugares que le nombré.
Lo buscaré en todos los lugares que me perdonó.
Lo buscaré en todas las disquerías.
Lo buscaré en todas las radios y conciertos.
Lo buscaré en todos los afiches.
Lo buscaré en todas las chicherías.
Lo buscaré y lo encontraré.
Lo encontraré.
Lo encontraré y nos besaremos largo y tendido.
Lo besaré y volveremos a estar juntos.
¿Lo encontraré?
Lo buscaré en todos nuestros lugares.
Lo buscaré en todos los semáforos en que me besó.
Lo buscaré en los lugares en que no hay que buscarlo y ahí
Lo encontraré y nos besaremos.
Lo encontraré cantándome una canción bajita al oído y
Lo amaré de nuevo, porque así me conquistó, cantando.
Lo besaré y no nos perderemos.
Le buscaré un nombre nuevo y uno para mí también.
Si, lo encontraré.
ACOTADOR desde el más allá:
El Acotador mira con ojos de nieto a la abuela, riendo, con sus manos manchadas de rouge rosado. Mordiéndose los dedos para que no salga la carcajada.
Ve lejos a Carolina Herrera tapándole los dedos con arena, sus dedos aun sienten los granos tibios y húmedos en la punta de los pies. Sus ojos en blanco tiritan de placer. El cuello de Carolina lo recorre un camino de hormigas que forman un collar negro perfecto y brillante.
Alcanza a percibir el brillo de los ojos de Zara. Recordando que fue lo que pasó ese día, confundida. Mete la copa helada entre sus piernas y comienza a olvidar, suavemente.
Trata de seguir con la mirada a la veloz Bárbara, nuestra heroína. Que deja una estela en el cielo con sus lágrimas vaporizadas. Propulsada a chorro escribe la palabra O D I O.
Las mira y sonríe. Comprende que todas le han mentido.
Pero le queda tan sólo desaparecer.
Gracias por hacerme sentir imprescindible.
BÁRBARA:
Yo fui Miss 17.
Fui azafata, fui corista, fui puta y fui heroína.
Sentada en el Paseo Ahumada mirando como las palomas picotean los restos de comida de mi capa. Como los perros me lamen los dedos. Como los bichos se llevan a sus familiares muertos reventados en mi cuerpo veloz.
No me quedan fuerzas, Emmanuel es mi criptonita, me quita mi energía.
No sabes cuanto te odio conchetumadre.
¿Por que no me cantas?, ¡Cántame algo po’!, ¡Pa’ algo que sirvas!
Sabría donde estás al instante.
Me veo tirada acá en esta vereda y me debo ver patética, la más patética de todas.
Quería encontrarte para besarte y sacarte la lengua a mordiscos, dejarte mudo.
M
U
D
O
para siempre.
Ese corazón que tienes me pertenece, tu alma me pertenece. No puedes dejarme así, vacía. Sin tarareos.
¡Soy una superheroína!
¿No te caliento?
¿No te importa salir de mi mano en todas las portadas?
¿Rescatado de todos los incendios, choques, atentados?
¿No te caliento? ¿Eso es?
¿Mi malla ajustada, la faldita corta, la capa golpeándome el culo?
¿Eres maricón?
¿Por eso te fuiste?
Eso le diré a todos, el muy maricón de Emmanuel no se la pudo con mis superdotes.
¿Por qué te fuiste?
Cuando tu madre me dijo: Emmanuel se fue muy lejos, se perdió, dejó una grabación.
Se me rompió el pecho, se me quebró, la cascada salía de ahí. ¿No lo ves?
Si fuera canción sería tu peor melodía. Tu disco de los más rayados.
¡Ándate HUECO! Fleto, mamón, maraco, coliza, coliguacho.
En la grabación sólo había una respiración. Eso es lo único que me dejaste.
Me sacaré este disfraz, me sacaré estos supercolores, correré en pelotas, por todo el centro hasta que los perros se sacien conmigo, cuando me encuentres muerta y llena de semen animal, ahí me cantarás, lo sé.
LA ABUELA FINAL:
Los hombres sólo saben cómo amar a las mujeres cuando estamos muertas.
Gracias por acordarse de mí toda esta historia. Gracias Bárbara por echarle la culpa a la Zara. Sabía que inventarías algo para no dejarme tranquila. Sabía que te harías la heroína. Gracias a todos. Emmanuel juega a la pelota, tírate un gol, lejos, lo más lejos de esa perra teñida.
HOYO SIETE
HOMÓNIMO:
Zara, no pierdas tu gobierno.
No pierdas tu gobierno Abuela.
No pierdas tu gobierno Bárbara
¡Gobiérnate mujer!
HOYO OCHO
CAROLINA HERRERA CONFIESA:
Quiero tener una casa perfecta como ésta, llena de espacios limpios que recorrer.
Con un hombre vergón, simpático y querendón.
Que le guste mi milanesa.
Que le guste yo como esposa.
Zara se fue con un negro.
Y yo me quedé mirando la puesta de sol.
Quiero tener una casa propia con jardín.
Cortar muchas flores, rosas, jazmines y fucsias.
Para ponerle flores a mi maridito los domingos.
Y orar por él.
Volví a ponerles flores a los ocho perros
Y orar por ellos.
¿Algo se está quemando en la cocina?
Huele mal.
¿Dónde dejé las pastillas?
¿Dónde están las tijeras?
Fin.
“MI TRISTEZA ES MI CUERPO”
ANEXO 1
No se bañó hoy y las sábanas tienen un olor ajeno.
Patricio parte la sandía en dos. El jugo se chorrea por sus dedos.
Medio dormido aún va a mojase la cara, las gallinas caminan en círculo a su alrededor, es un ritual. El ritual de todos los días.
Se abotona la camisa mirándose al espejo, recorre lentamente con la mirada el último botón, decide dejarlo abierto, mas sexy. Se suelta un poco el cinturón y saca las hilachas de su pantalón corto. Camisa afuera, no mejor la deja medio adentro. Se estira el pelo rubio con una peineta que hunde dos o tres veces. En el espejo se enmarca perfectamente el torso y el rostro, con bordes verdosos. Es la humedad. Ahora si está listo para ir al trabajo. Se mira en el espejo y cierra los ojos. Algún recuerdo lo desborda. Lo saca de sus márgenes. Desabrocha el primer botón del pantalón y mete su mano entre la camisa y el cierre apretado. Se queda un rato ahí tocándose suave con los ojos cerrados.
Huele sus dedos y baja. Cierra la puerta. Enjabona su mano y comienza con mucha espuma, la espuma crece. Se mira en el espejo y ve como su rostro cambia, es el de alguien que casi no reconoce o de alguien que conocerá algún día.
Toma la sandía y mete los dedos para sacar el corazón, lo hunde en la harina tostada y lo pasa por miel. Saciado. Toma su bolso y se mira al espejo por última vez. Ve que sus ojos hoy están más verdes, más amarillos o de un color aún mas extraño.
Cruza la calle, todo como siempre, sonríe. Los pescados rojos de la fuente hoy se mueven mas lento de lo normal, casi estáticos, imperceptibles se trasladan rozándose apenas. Algo no iba bien hoy, pero Patricio sonríe. Un hombre va silbando por la calle bajo la sombra de los sauces. El pelo dorado brillando como nunca a pesar de estar sucio, camina silbando, luego fumando, cantando, siempre haciendo algo en que ocupar la boca, recitando quizás.
Llega temprano al trabajo, un poco antes de que empiece la faena. Le llevan un pan con queso y un vaso de leche. Lentamente se encaminaron hacia la cosecha. El patrón los saludaba a todos por su nombre, les pagaba por adelantado, esa era su ley. Así su gente trabajaba con el compromiso de terminar lo empezado cueste lo que cueste.
Patricio hoy está de buen ánimo, así que comenzó con las sandías más grandes. Nadie decía nada. Mientras terminaba con las últimas se sacó la polera y la puso sobre su pelo rubio, el sol ya comenzaba a dar sus primeros latigazos.
Fue a beber un trago al pozo cuando se atravesó el caballo del patrón y su hijo montado. Ya era cerca del medio día.
El hijo del patrón aun no tiene nombre, nunca supieron cual ponerle y yo tampoco.
Patricio tomó su mano y subió al caballo. Se fueron al río por un rato. Patricio no hablaba sólo reía. Los otros siguieron trabajando y vieron como se alejaban los dos.
Dos hombres a torso desnudo corriendo entre las plantaciones a toda velocidad.
Patricio tomaba fuerte la cintura del hijo del patrón, y apretaba las piernas para no caer. Dejaron el caballo y cruzaron rápido entre las moras hasta llegar al vado, sólo una línea de tren oxidada unía las dos orillas entre ranas, pirgüines y plantas. Lo hicieron rápido y corrieron al agua.
Dos hombres bañándose en pelota en el Río Blanco.
Dos hombres riendo y mirándose a los ojos.
Haciendo carrera, venciendo la fuerte corriente del río los hombres llegan exhaustos después del esfuerzo, riendo, se echan en la tierra húmeda de la orilla. El sonido del río los hace caer lentamente en el sueño, así los dos; un hombre al lado del otro, en la orilla se duermen tranquilos, en paz.
Un balazo
El patrón los apunta con una escopeta.
Patricio se lanza al agua y nada lo más rápido que puede. Huye.
.
.
.
¡Sin poder verlo! ¡Sin poder mirar sus ojos!
Y para Patricio el río dejó ya de ser importante, se secaba. Escuchando el mismo disco, repitiendo la misma canción, lo ralló, y con el disco el también fue saltando su dolor. Su pelo despeinado. Sin trabajo, sin nada más que hacer que pensar en él.
Entró un rumor: el hijo del patrón se casa. Sin poder acercarse al fundo pasó el tiempo y el dolor se fue pudriendo dejando la herida expuesta ahí, abierta a toda infección.
Recibió una carta.
Caballo.
Muchos kilómetros.
Ansiedad.
Una cueva.
Velas.
Sin decir nada.
Una mano.
Una espalda.
Dentro.
-“Acá tienes para el pasaje.
Acá tienes para vivir.
Acá nunca me tendrás.
Acá estaré llorando.
Acá es mi lugar y me tendré que quedar.
Santiago será un buen lugar para ti. Toma. Te grabé un cassette.
Escúchalo, es nuestro río”-
Patricio sonríe y toma el dinero. Le pega el combo más fuerte que había dado un su vida y se va sin mirar atrás. Se va volviendo de sal en cada paso. Un mar de agua fría y salada va reventando en su cuerpo. Siente que su cuerpo se aleja, que ya no es él.
Él se quedó en esa cueva.
El autor
“MI TRISTEZA ES MI CUERPO”
Acotación:
La forma del texto
La forma aprendida
La palabra se modifica
En la intención, fonética.
Personajes:
Jeannette
Pato
La vecina
El hijo de la vecina
La República Argentina
El lugar
El pensamiento
El cuerpo
El lugar:
“- ¿Cual es el lugar?
Cuando encuentro el lugar o mi propio lugar emotivo, me diferencio o igualo territorialmente con el otro.
-¿Cómo logra aparecer el discurso en el lugar emotivo?
Aparecería quizás en la territorialidad de mi emoción. Definiendo los límites. El lugar físico en oposición al lugar emotivo.
-¿Como conviven las emociones en el mismo lugar de génesis: el cuerpo?
Construyendo al sujeto y reconstruyendo al otro.
-¿Y la política?
El lugar hibrido se llena de opinión mientras mas opino, mas represento. Es decir la opinón se va llenando de algo desabrido.”
Fragmento de una entrevista
Silencio
Jeannette:
Estay rico
Pato:
Dame un pato.
Jeannette:
¡Ay Pato!
Pato:
¿Que tiene?
Jeannette:
No veis que están mis compañeras.
Pato:
¿De baile?
Jeannette:
De danza, D A N Z A.
Pato:
¿Como estuvo la clase?
Jeannette:
Bien, quedé molía, te juro. Invítame un juguito, no te caguis.
Pato:
Ando pato.
Jeannette:
Puta siempre andai pato.
Pato:
No vengo nunca mas a buscarte, menos a tus clases de baile, quedai como neura. Quedai sin ganas… ni un pato me dai.
Jeannette:
Ya oh, yo te invito un Kapo.
- Deme dos Kapo del Amarillito- , me encanta la tartrazina y el amarillo crepúsculo.
Pato:
Hace mal, vamos pa’ la casa mejor. Allá hacemos las tareas.
Jeannette:
Hoy no se puede porque hay reunión en la casa, vamos a hacer la oración. ¿Hiciste el queque supongo?
Pato:
Si, pero no me subió nada, salí todo apurao pa’ la cancha, es que se me olvidó el yogu yogu.
Jeannette:
Sabis que mas, pásame el kapo devuélvame la plata, te vai a pata y filo con el pato.
Silencio
Jeannette, la bailarina que canta:
Tantas horas, bailando tantas veces,
Mi cuerpo con mis manos, tantas recorrí,
Recorrí tantas veces, mi mano por mi zorra,
Tantas horas, he corrido tantas horas,
Confundida y que al llegar a mi casa me pase
Toda la noche oliéndolas.
Recorrer mi cuerpo oliéndome
Dando mil vueltas sintiéndote
Sin poder dormir
Allí entre insomnios me recorrí
Allí entre sueños me pregunté
¿Cuando te volveré a sentir?
Mordiendo la almohada
Y oliéndome, sintiendo mi boca
Imaginado la tuya en mí
Oliendo, oliéndome con tu olor
Oliéndome. Oliendo tu olor a pobre.
Silencio
Jeannette:
¿A que hora llegan las otras?
La vecina:
Medio atrasadas están.
Jeannette:
Es bonito esto de juntarse a orar, yo me concentro y siento que me acerco un poquito al cielo, que me escucha, mientras mas voces, mas lejos llegamos.
La vecina:
¿Por que pides tú?
Jeannette:
No se trata sólo de pedir.
La vecina:
Ya no te hagai la hueona.
Jeannette:
Cosas mías, sin importancia.
La vecina:
Yo le pido todos los días que mi hijo no me salga maricón. Que no me salga colipato. Sería una tragedia para nuestra familia. El es nuestro único hombre y su padre se perdería, lo perdería, me dejaría para siempre a mi sola y mi colipato, rezando para que se le pase.
Silencio
El hijo de la vecina:
Cuando el respeto se pierde
Se pierde en ambos lados
El respeto nos otorga la imagen química de la figura observada,
la frontera del ánimo.
Cuando es traspasado se diluyen o disuelven.
Finalmente el respeto es lo que nos protege de ser dañados.
Cuando el respeto se pierde estamos listos para dañar al otro.
Silencio
Jeannette:
Cada árbol pasando la cuenta.
Un poste, otro poste, uno más.
Las nubes detenidas, casi, y el verde del sur moviéndose rápido.
Pasando.
Tomé mis cosas temprano. Las fui ordenando una a una. El lunes puse las fotos en que salíamos juntos, con tu polera de Bon Jovi que te encantaba. Escogí lento. Cada pose. No eran muchas fotos. Sólo diez. De esas me quedé con tres.
El martes respiré dentro de cada calzón donde quedara un poquito de tu olor. Los más suaves los envolví lento. En cuadrados, uno al lado del otro. Los días siguientes me despedí de mis amigos.
1. El viejo de la plaza.
2. La señora del quiosco.
3. La muda.
El último día me levanté a las cinco y me fui caminado con dos pan con huevo. Un paquete de cigarros, la maleta y las zapatillas chicle al hombro. Me fui así, sin decirle chao a mi familia.
Ahora que todo da vueltas, en este bus, en este accidente de carretera, en este instante fugaz quiero decirte a lo lejos que siempre te voy a querer a la distancia y que me duele saber que aun estás ahí, corcheteado a mi corazón… en cada vuelta el grito se hace insoportable.
Mojada con Coca- Cola vuelo por los aires a pocos pies del pavimento. Somos yo, mi sueño y todos aquellos que me rodean. 420º grados sobre el pavimento caliente. ¡Ya! Es hora de cerrar los ojos y gritar.
Silencio
Jeannette:
Estoy atrapada.
Pato:
Tengo torcidos los pies. Me duele el cuerpo. Pero creo que puedo ayudar. A la una, las dos y las tres... buscar la presencia del otro
Jeannette:
Eres mi héroe.
Pato:
Ya, nunca tanto.
Jeannette:
Eres mi héroe rural.
Silencio
Jeannette:
Nos llamamos igual es verdad, tenemos el mismo apellido, pero distinta madre. Todos creen que somos hermanos y es verdad nos hicimos hermanos de la vida en el accidente del bus. No tengo más familia que él.
Se lo juro.
Somos hermanos hace diez años y hace tres días que se fue.
Pero se fue para siempre. El siempre me lo dijo. El siempre supo que llegado el momento tendría que buscar a otro, no a otra. Que iba a suceder solo. Así, como pasan las cosas en la realidad. De un momento a otro todo sucede. Y así fue.
Tomó sus cosas, me dijo chao, me besó en la frente y se fue. Lleva tres días fuera y es como si hubiera sido viuda toda mi vida.
¡No soy gótica! Se lo juro, estoy de luto, triste y punto.
Quiero decirle a él que le deseo lo mejor.
Que encuentre a ese hombre que yo no pude ser.
Que lo encuentre y que lo cuide. Como me cuidó a mí. Como me sanó por diez años.
Yo ahora estoy descarriada. Desarmada y desarticulada. Las palabras me salen negras.
Oscuras con mal olor.
Guardaré mi ropa que usé contigo en una caja sellada. Cuando no pueda más, le haré un agujero. Por ahí sentiré tu olor pegado a ella. Por ahí me iré corriendo.
Silencio
La republica argentina:
Llegó un día todo caliente de hombres
Lo vimos cruzar rápido la cordillera
No había desempacado y ya estaba con uno
No era un obrero o un simple chileno, no, era todo un cazador de argentinos.
Todo un revolucionario. Acá encontró sus pares.
Operación peineta de Mendoza al Atlántico.
Nadie sabía como se llamaba, que hacía, de donde era.
Pato no hablaba en público, sólo sonreía o no sonreía.
En nuestro país no es necesario llegar a tu cama para tener sexo.
Lo puedes hacer en muchos lugares y con mucha gente sin necesidad de manchar una sábana.
Cuando ya estaba exhausto, se prometió que el siguiente sería su hombre argentino y así fue.
El venía de una dictadura, pero acá se le olvidó el dolor.
Cuando ya tuvo plata se devolvió a Chile.
Operación peineta Buenos Aires - Santiago.
Comenzó a olvidar el rostro de su hermana.
Olvidó como era el tono de su voz.
Olvidó su olor.
Y no se lo pudo perdonar
Silencio
Un intérprete:
El espacio me abraza.
Me preparo para entrar
Salió el aire
Vuelvo a inhalar
La lengua golpeándome el paladar.
Sigo saltando por algo
Sigo por alguna razón
Me toca, es la parte importante de la historia.
Me concentro o me desconcentro.
No se como decirlo.
No importa.
La garganta se me seca.
Gárgaras. No alcanzo.
Cierro los ojos.
Te la dedico.
Silencio
Jeannette:
¿Te quedarás?
Pato:
Sabes que no puedo.
Jeannette:
Ya veo.
Pato:
No veas nada. Sólo mírame cuando te diga chao por última vez.
Jeannette:
¿Me amaste?
Pato:
Aun
Jeannette:
¿Me odias?
Pato:
Me odio.
Jeannette:
¿Dormirás conmigo hoy?
Pato:
Qué dirán los vecinos.
Jeannette:
¿Hablas en serio?
Pato:
No.
Jeannette:
…
Pato:
¿Me das una foto?
Jeannette:
Tengo tres. Escoge.
Pato:
La que sales sola.
Jeannette:
En esa parezco hombre.
Pato:
No. Pareces una mujer de verdad.
Jeannette:
Odio las despedidas.
Pato:
Lo sé.
Jeannette:
¿Es para siempre verdad?
Pato:
Voy a comprar cigarros.
Jeannette:
Te acompaño.
Pato:
No es necesario. Toma llévale este regalo al hijo de la vecina.
Jeannette:
Voy.
Silencio
EL PENSAMIENTO:
¿Para qué habitar cada momento?
¿Qué va primero: encontrar las cosas o el orden de las cosas?
¿Es una opción el gasto energético?
Cuando el texto abandona el cuerpo.
Cuando te miro bailando siento que sonrío para no olvidarme de ti.
Quería que siempre me fueras a ver al teatro.
Todo lo que se sale de la demencia adquiere sentido.
Girar el lugar referencial.
¡Pero hagan algo!
Cuando la palabra deja de soportar la imagen y la abandona.
La respiración de él modifica mi manera de verlo.
Es probable que la forma en que se mueve sea la mejor forma en que lo puede hacer.
Modificar.
Lo pequeño
El género
El silencio
Silencio
El hijo de la vecina:
Un caracol
Una babosa.
Una chinita.
Un chancho.
Otro caracol.
Otro Caracol.
Dos chanchos.
Una, dos, tres, cinco hormigas.
La cola del perro.
No sé, yo no fui.
Una abispa.
Una abeja.
Otra abeja.
Uuuuuuuu.
Tres chanchos.
Diez hormigas.
Una flor.
Pasto.
Pasto.
Una baldosa… muy dura.
Pasto.
Otro pasto.
Legutrinas.
Más chanchos.
Oye mi camión.
Lo estoy usando.
Suéltalo.
Oye, es mi camión.
Me lo regalo mi mamá para la pascua.
Oye suéltalo.
Mamá.
Suéltalo.
A la una
A las dos y a las tres.
Una cabeza.
Silencio
La vecina:
¡Jeannette. Jeannette!
Jeannette:
¿Qué pasa?
La vecina:
Este cabro hueón le partió la cabeza al Omar.
Jeannette:
¿Qué?
La vecina:
Eso po, que agarró el martillo que le regaló el Pato y le partió la cabeza al otro.
Silencio
La vecina:
Jeannette es una toda una mujer, por favor no seamos prejuiciosos.
Es una chica sureña que vivió un amor especial.
Todas queríamos a Pato. Era flaco, alto y apuesto. Pero ella lo tenía.
Íbamos a rezar a su casa, nos juntábamos justo a las siete. Con queque, con té y un kilo de azúcar. Nunca tan patudas. La otra vecina llevaba la virgen bendecida y así, nos sentábamos y rezábamos para que llegara luego.
Nadie contaba cuantos ave marías y padre nuestros nos pegábamos para verlo en pelota.
Jeannette nunca se dio cuenta. Siempre la poníamos al frente guiando la oración. A nosotras no nos importaba que fueran hermanos, Pato era nuestra fuerza, nos daba aliento para resistir la semana, se transformó en nuestro dios.
Llegaba del partido, saludaba y directo a la pieza, prendía la ducha y veíamos, mientras el ave maría iba subiendo de volumen, el short de Pato iba bajando. Lo veíamos por un espejo, solo una parte de su fibroso cuerpo. Nos quedábamos hipnotizadas. Como si viéramos una imagen divina, ahí en frente. Después comenzaba la mejor parte. Se tendía en la cama y se la corría lo mas fuerte que podía, nosotras lo ayudábamos casi gritando el padre nuestro cada vez más fuerte, hasta que se metía en la ducha, no faltaba la vecina que pedía permiso para ir al baño porque no alcanzó a ver muy bien. Siempre nos turnábamos, no éramos egoístas, todas bien vecinas, bien chorreadas. Nuestros maridos quedaban felices, llegaban las viejas calientes a sus casas y ellos pensando que las reuniones tenían un efecto místico. Y así todos los días que había partido ahí esperábamos a nuestro Pato que nos perdonara los pecados.
Cuando se fue pensamos que era porque nos había pillado, fue justo al otro día y una vecina contó que Pato la miró a los ojos antes de ponerlos blancos y correrse por fin.
Pero nunca supimos la verdad, Jeannette se guarda muy bien sus secretos.
Un dato que yo supe y me dejo colgá, fue que los días de partido Pato se duchaba siempre antes de irse a la casa. Desde ese día pensé que su bondad no tenía límites, era perfecto.
Silencio
El hijo de la vecina:
¿Por qué a los hombres se bañan todos juntos después del partido?
La vecina:
Por que los hombres son así, no tienen vergüenza de su cuerpo.
El hijo de la vecina:
A mi me da vergüenza verlos. Mirarles su pito.
La vecina:
No tienes que avergonzarte, son hombres grandes y cuando crezcas serás como ellos.
El hijo de la vecina:
Mi papá siempre se me pierde en las duchas.
La vecina:
¿Cómo?
El hijo de la vecina:
Que lo busco y no se dónde se mete. Lo escucho reírse, a veces, entre el sonido del agua cayendo.
La vecina:
Pero es por el vapor, por los cuerpos, los hombres se parecen mas con la espuma del champú chorreádoles desde el pelo.
El hijo de la vecina:
Pero lo busco me meto en la duchas, los miro, nunca lo encuentro. Luego aparece sonriendo. Le pregunto donde estaba y me dice que cagando.
La vecina:
Bueno eso debe ser.
El hijo de la vecina:
Bueno debe ser eso.
La vecina:
¿Y… no te encuentras con el Pato?
El hijo de la vecina:
Al Pato lo molestan.
La vecina:
¿Por qué?
El hijo de la vecina:
Por que, a veces, se le para el pito y le queda como tronco. Parece un árbol delgado con una rama fuerte saliendo del medio, chorreada de champú, goteando la espuma blanca. Yo lo miro y se da la vuelta.
La vecina:
Es que a los hombres les pasa eso, cuando crezcas vas a entender todo.
El hijo de la vecina:
Yo creo que entiendo más siendo chico.
La vecina:
¿Oye y al Pato siempre lo ves duchándose?
El hijo de la vecina:
Si, siempre. Es el último en salir de la duchas, como mi papá, que se la pasa horas cagando. El Pato tiene cuerpo de surfista o de he-man. Si le presto mi espada se vería igualito. Ahí entre los vapores con la espuma chorreándole por las piernas.
La vecina:
La próxima semana no vas a entrar a las duchas ¿Me entendiste?
El hijo de la vecina:
¿Piensas que soy colipato?
La vecina:
No es eso. ¿A dónde vas?
El hijo de la vecina:
A ver magnetoscopio musical, hay especial de Madonna… la amo.
La vecina:
Yo sabía, yo sabía que le gustaban las mujeres, venga pa’ca, vaya a comprarse un yogu yogu, pa’ cerle un queque.
Jeannette:
Hola.
El hijo de la vecina:
Hola Jeannette. Vengo al tiro.
Jeannette:
¿Como está vecina?
La vecina:
Mal estamos. Quiero que el Pato se vaya.
Jeannette:
¿Cómo?
La vecina:
Eso, quiero que se vaya. Por su culpa mi hijo me va a salir colipato. El Pato es demasiado rico y me está desordenando al niño. Lo seduce igual que a todas y a todos.
Jeannette:
El Pato se va solito, yo sé que uno de estos días va a desaparecer. No se preocupe.
La vecina:
Me duele, pero a mi hijo se le está notando, se le nota y no le puedo hacer esto a mi marido. Yo te he dado trabajo, te he prestado plata, te he dado comida, no me puedes pagar mal.
Jeannette:
El Pato es mi hermano y yo lo necesito, el se va a ir cuando quiera, me oyó.
Silencio
Anexo 2
Él y mi marido estaban metidos. En esa época todo tenía que ser así: PIOLA.
Esta casa yo se la compré a una señora que participó en la toma, llegaron un día cuando las casas estaban hechas, llegaron de San Miguel y se las tomaron un 30 de Agosto.
Este grupo de jóvenes, hijos de aquellas madres y padres formaron un grupo secreto, se juntaban en la iglesia, se pasaban datos, hasta mi hijo chico acompañaba a mi marido y veían películas prohibidas, que llegaban de afuera. Todos queríamos que se acabara esta situación, pero nadie sabía cómo.
Se comenzó a armar el grupo y había que hacer algo, ellos armaban las protestas, avisaban cuando venían los allanamientos, escondíamos a nuestros vecinos que se pasaban por los patios. Así salvábamos a los que andaban buscando por hacer panfletos, hacer murales y otras cosas que nunca me quisieron contar bien.
Se llevaron a muchos, nunca más los vimos ni los volveremos a ver.
Confesión grabada.
Pato escribe desde el otro lado:
A veces me roban las ideas
Una cordillera me atraviesa el pecho
Una avalancha de nieve me sale por la boca
Estoy frío
Estoy pensando en frío
¿En cuantos días cuantas cosas supe de él?
Apenas se su nombre.
Un par de letras envueltas en un cuerpo delgado.
Una mala canción
Siempre supe que me ha gustado bailar contigo.
Siempre prefiero bailar con alguien que se parezca a ti.
Cuando conozco a alguien la busco en los otros.
Respiro cada vez mas cerrado.
Cada vez con menos aire.
Cada vez que respiro pienso que te exhalo.
Una avalancha de aire me repleta. Apenas es noviembre.
…pero siempre me has gustado.
Los ojos con esos párpados. Sus hombros cerca de las orejas.
Exhalo débil, cada vez más débil.
Las malas ideas son como una mala canción con un toque de tí.
Con un toque de desafino.
Un toque y ya!
Es tu olor.
Silencio
El hijo de la vecina:
Cuando hablamos de género parece que nos referimos a algo relacionado con ser hombre y mujer o con la conducta de uno o el otro.
¿Qué pasa cuando el género traspasa el cuerpo y se transforma en humanidad?
Quizás el género sólo aparece cuando lo que hace él no se asemeja a lo que hace ella.
Creo que esa movilidad sólo aparece en el sonido y en la forma de la voz. Es así que eso masculino y femenino se completa o restan, pero nunca se suman. Ya que la suma de él y ella es imposible. En el cuerpo que finalmente es masculino me siento mas tranquilo. Cuando no resisto más en mi cuerpo sale el ego… No los invito a mirar mi soledad.
La República argentina silenciada:
Silencio
Jeannette:
Soy bailarina
Me meto la mano en la costilla.
Me poso en ella.
Quiero tener cintura.
Quiero tener cintura de avispa.
El codo se me posa en la cadera
La mano en el hombro
La punta de pie
El brazo se dobla
LA MUÑECA YA NO TIENE MUSCULATURA
Los dedos toman un pequeño pezón.
Un pequeño puñado de él, se va convirtiendo en algo
Que parece femenino.
Insensible
A veces pienso que los soy.
Siete de la mañana. Maldito sol, me quema.
Miro entre lo que puedo ver esos ojos argentinos, lo imagino allá detrás de la cordillera.
Entre lo que puedo ver, ya no quiero ver. Lo imagino detrás de un hombre.
Stop.
Prefiero mi oscuridad
Prefiero los ojos cerrados, ser gótica y vivir en el lado b.
Bailar en la oscuridad como la Bjork.
Me casé hace poco con un mapuche ebrio
Me case con el indio picarón
Cuando se levanta en las mañanas me muestra su pichula
Colgando, grande, sonriente.
Cuando quiero su pichula dentro de mi es cosa de pararme y ponerme lista
Llega él, mapuche indio picarón y me da como quiere,
Me da toda su tierra mezclada con los ríos.
Me da todo su poder indígena.
Se me salen los gritos de la pacha mama y todas esas cosas que nunca entendí.
Un cóndor vuela sobre mi coronilla y el sol dorado se mete con plumas, leños, negros, semen y todo el largo sur en mi cuerpo bloqueado.
Es entonces que comprendo que así pude olvidarlo.
Así gritando fuerte en huilliche o que se yo, que se me salió el Pato de la zorra.
Se me salió su olor pegote. Su costra que tenía dentro de mí, con la erosión
Más que con el tiempo se fue rompiendo y saliendo de mí con la erosión, ya lo dije.
No entiendo nada de las cosas que él me dice.
Yo se las copio aunque no se a que se refieren, suenan lindas.
Son monótonas, con muchas vocales.
Llegó con su lengua mapuche y me la metió hasta al fondo, me dijo un par de palabras y cual machitún se rompió el hechizo.
Soy feliz con mi indio picarón, siempre contento, siempre sonriente, con sus ojos chinitos, mecha clavo, todo moreno. Coquitos negros como esos que venden en la calle.
Yo vengo del sur pero nunca tanto, después de tantos años ya se me olvidaron mis raíces.
Un accidente me trajo un amor accidental.
Un día se fue y me quedé casi gótica, negra muy negra de melancólica.
Después de tanta oscuridad sólo podía ver a un negrito rico tal cual es él.
Eso mi negro, reviéntame la zorra con tu pico ancestral, reviéntame los ovarios con tu chueca, méteme un gol mapuche, méteme tu tótem y déjame loca, vuelta loca, destruye mi represa y déjame chorrearme entera de ti, juntemos afluentes, lloraré, lloraré te lo juro, sé que no me entiendes nada de lo que digo, pero lloraré, mojaré cada beso tuyo con mis lagrimas y así nos limpiaré. Limpiaré nuestros cuerpos del pecado y mis oraciones se harán realidad. Tendré por fin a mi hijo de un hombre de verdad.
Silencio
Jeannette:
Vaciarse la cabeza como cuando ves tele
La vecina:
Galletas con chips de chocolate.
Jeannette:
Sólo vaciarse la cabeza y ¡ya!
La vecina:
Dejarse sangrar hasta el final
Jeannette:
¡Si!, dejar correr toda esa podredumbre.
La vecina:
Noches enteras y días enteros, vaciarla, sin separar…
Jeannette:
Sobre todo sin separar la paja del buen grano.
La vecina:
Abandonarse al olvido.
Jeannette:
¡Claro! Obligarse al olvido.
La vecina:
¡Al olvido total!
Jeannette:
Poner la cabeza en las nubes.
La vecina:
Olvidar que me llamo Jeannette.
Jeannette:
Que nací en Talca.
La vecina:
Olvidar a las personas que queremos.
Jeannette:
Olvidarlos a todos.
La vecina:
Olvidarlo a él, por sobre todo a él.
Jeannette:
Claro, como si fuera tan fácil.
Silencio
El cuerpo:
Mi tristeza es mi cuerpo.
El Cuerpo es la materia produciendo bordes. El abecedario corporal.
El Esqueleto es la partitura del cuerpo, por donde se trasmite el sonido.
La Memoria física es la carne.
La Emoción son los fluidos.
El Cuerpo como esqueleto es la trayectoria de un sonido a través de un instrumento.
La Emoción del cuerpo es la aglutinación del sonido que explota.
Silencio
El hijo confeso de la vecina:
No recuerdo nada de él en específico. Sólo recuerdo las mañanas. Esos días de sol y sombras alargadas. Yo con mi ropa nueva y mi pelo rubio bien peinado.
Sin tomar desayuno salía de mi casa y entraba por la cocina a la casa del lado.
Sin preguntar nada, los encontraba siempre en pelota sobre la cama.
Sin decir nada me sacaba los zapatitos de cuero y me escurría entre ellos. Entre sus cuerpos calientes. Entre esas carnes apretadas y brillantes. Ahí entre mis risas iban despertando. Los besaba a cada uno en la mejilla. A Jeannette primero luego a Pato. El me abrazaba con sus brazos duros. Me gustaba ver como ella se paraba desnuda y mareada por el sueño. Golpeando los muebles hasta llegar al baño y escuchar el líquido cayendo fuerte. Ellos eran felices y yo era su hijo adoptivo. Éramos tres y bastaba con nosotros. Mis nuevos padres tenían el pelo castaño no como los negros pelos de mi familia legal.
Tres personas felices en una mañana de domingo y nada más debía importar.
Un día volvió.
Se sentó en el living, yo lo miraba de lejos. Estaba más rubio y hablaba con acento. Pasaba un par de días por Santiago. No pude hablar mucho con él. Me puse nervioso y me dio rabia. Nunca me dijo que se iría. Nos dejó solos. A ella y a mí. Los domingos ya nunca fueron algo que recordar.
Yo vi cuando mi mamá le paso la plata, con los ojos llenos de lágrimas. Nunca se lo dije. Yo se que mi madre me lo quitó. Ella me lo quitó para siempre porque él no volverá jamás.
Toda la gente inventa historias sobre lo que fue de él por allá. Que se hizo minero y encontró diamantes. Que lo mataron los milicos. Que ni allá se salvó. A mi me gustaba pensar que andaba en el río lleno de plata. Con el pelo largo rubio, a guata pelá sonriendo. Que a su barco le puso Jeannette. Siempre quiero pensar que alguna vez me lo voy a encontrar cuando vaya. Algún día iré caminando en la calle y lo veré pasar, me mirará a los ojos y me dará el medio pato. Entre toda la gente que pasa y no importará, solo estaremos él y yo, ahí, por mucho rato, mirándonos a los ojos sin decir nada.
Le salí colipato igual.
Silencio
Anexo 3
Jeannette llega gritando donde la vecina que hay fuego en su casa. La vecina la mira con los ojos redondos, teme.
La vecina toma el teléfono y marca a los bomberos. Jeannette corta. Entonces la vecina no comprende, no entiende. Parece que fue intencional de Jeannette el quemar la casa, pero es imposible hacer tal estupidez, la mira y ella llora. Le hace un no con la cabeza. Un no con terror.
La vecina toma el auricular y vuelve a llamar. – Vengan, ahora, rápido-
Corren ambas a sacar las cosas, Jeannette no quiere mirar sólo reza, sin mirar a nadie más, reza como si fuera a ser lanzada a las llamas por todos.
Rompen el techo y un bombero sube, apaga el incendio rápidamente y saca la escalera, sin órdenes comienza a ordenar todo y el capitán pregunta por su apuro. Hablan apartados, miran a Jeannette como llora y reza sin mirar nada, solo reza moviendo la cabeza, desolada.
El capitán se acerca a la vecina y le advierte que tiene que limpiar el entretecho, que es peligroso, que lo hagan hoy porque pueden llegar y llevárselos a todos.
La vecina le da las gracias con la cara en blanco, toma a la Jeannette y corren a la casa. Se toman un par de pastillas pa’ los nervios, una agüitas con azúcar y parten al techo con bolsas de basura.
El incendio siguió esa noche, pero en el patio de la Jeannette. Terminó con el cuerpo contracturado de tanto bajar tambores llenos de panfletos, llenos de cajas de videos y banderas, y quemarlos. Todo era del Pato
El bombero los salvó. Faltaban pocos días para que el Pato no volviera más de Argentina.
Confesión del vecino
La República Argentina:
Venga mi chileno, vengase.
Venga a saciarse con mis hombres argentinos.
Venga de cacería y atrápelos a todos.
Nuestros hombres están tristes, están deshechos.
Hágalos hombres, sonríales.
Haga patria.
Haga lo que tenga que hacer.
Pero hágalo ¡Ya!
Silencio
Pato desde el otro lado:
Me miro al espejo y escucho el cassette del río que me regaló.
Te sigo la corriente.
Siempre he dicho que la belleza de bailar radica en cuantos lentos puedo bailar contigo.
El lento pasa por tu cuerpo, te canta dentro, un cuerpo que dice o habla, eso es mi cuerpo:
un cuerpo parlante
un cuerpo-colapso.
Mi bailarina.
¿Cómo hacer que ella baile como yo quiero?
No lo sé aún. Aun quiero bailar este último lento contigo, con nadie más.
Cuando pienso en ti me imagino yo al lado tuyo bailando. Pegado a tu cuerpo con millones de puntos dando vuelta a nuestro alrededor.
…la imagen corporal del ti es la imagen corporal que tengo de mí.
Es por eso que mi tristeza es mi cuerpo.
Mis huesos, mis músculos te registraron, en el músculo se registra el recuerdo.
La tristeza se esconde ahí en cada trozo de carne.
Cuando mi corazón sana, cuando mi mente descansa, este dolor queda y no me deja.
Ya no puedo removerte de mí, la memoria física me traiciona a cada paso.
Y necesito ser amado o reconocido.
Necesito ser hombre.
Silencio final
TRANSENSIBLE
Personajes:
Uno, Dos, Tres, Cuatro haciendo de todos los posibles Santiagos, Marciales, Agustines y Eliseos.
“Ya no podemos olvidar, nuestra amnesia es del cuerpo”
Marcial Baudrall.
Quería saber que pasaba.
Quería sentir esa sensación de desborde.
Cuando me dijo -quiero saber como es tu pecho
¿Será igual que el mío?-
Sonreí, sólo me dejé llevar.
Cuando preguntó por mi cadera, la puse al lado de la suya, mi boca sobre la suya, un labio contra otro, como si fueran labios de fruta que hubieran reventado de jugo caliente, su sexo apretado contra el mío.
Su piel parecía mas tersa, más rosada cuando sucedía todo.
Así me dejé llevar por un juego que esperaba ansioso.
Fueron meses de prueba, meses de intento, un encuentro tras otro comprobaba algo, aprendía rápidamente a ser un buen amante.
En un par de meses logré superarlo y en un semestre conseguí mi objetivo, sentirme completamente objeto, en ese momento lo dejé.
10 de Junio de 1999
03.17 a.m
….
TRANSESIBLE
La relación que se establece entre un cuerpo y un objeto es real. Siempre será única.
Quizás son las propias insuficiencias del vestuario, de los objetos, del espacio, los que no nos permiten hacer lo que queremos, nos limitan, no nos dejan hacer esta obra.
Tres:
Compraba un turrón cada seis esquinas, si había un negocio, era inmediato, lo abría y sacaba un pedazo. Caminaba con mi maletín y mis malboro rojo.
-Mis zapatos los tengo hace tres años, pero son de marca-.
Mi celular me avisaba cuando se cumplía una hora, sacaba otro currículo con foto en color, lo doblaba y echaba a la basura. Sacaba otro pedazo de turrón y vamos seis esquinas más. No todos los días eran iguales, algunas veces me encontraba con alguien que conocía, me invitaba a su casa a tomar algo, yo sólo tomaba whisky.
Me sentaba en el sofá, sonreía un poco, sacaba los malboro rojo y pedía fumar. Gracias. La conversación se ponía cada vez mas formal, preguntas frecuentes -¿Quieres otro?- Bueno. Siempre respondía que sí a todo - ¿Qué llevas en ese maletín?- o la típica – Te pareces a alguien…- Sacaba una libreta y le comenzaba a escribir una nota a mi amorcito.
La música, el whisky, el cigarro quemándose.
Mi Fresa Salvaje.
Mis zapatos los tengo hace tres años, pero son de marca
Esto último hay que borrarlo
Dejaba la nota a un lado cuando me bajaban el cierre y todo comenzaba. Yo prendía el otro, mirando. Casi nunca me sacaban toda la ropa, era algo rápido siempre tenían algo que hacer, yo siempre tenía que seguir caminando. - ¿Quieres algo? Me dio hambre. - Toma cómprate algo yo me tengo que ir- o mejor aun -espero visitas-. Vale. – Dame tu teléfono- No me llames muy tarde que se enojan en casa. Chao.
Un malboro rojo por favor.
Prendo uno. Suena la alarma del celular. Otro currículum a la basura.
….
Uno:
Él, al otro lado de la calle.
Lo sigo entre los autos, los semáforos, los verdes, los rojos. Me detengo, como corresponde. Mirándolo ni tan de cerca ni tan de lejos. La distancia justa en que se puede distinguir el lunar ahí entre el pelo oscuro.
Su nuca es perfecta, un encuentro perfecto entre lo que termina de ser cabeza y donde comienza fuerte su espalda que desembocará en un ano oscuro y bien definido. Corre un poco de viento tibio, así que su bufanda no me hará perder su lunar jugando entre su pelo.
Llega a Vicuña con Irarrazabal, se detiene a mirar la ropa americana, yo busco entre un montón de ropa, él busca camisas, busca camisas blancas casi nuevas. Sigue sin mirar a nadie, o mirando todo, no logro distinguirlo, sólo su nuca me retiene. Es la estela de su olor la que no me permite comprender el contexto. Entra a un video club, lo miro desde enfrente entre un montón de funerarias, entro sin mirar donde está él, pregunto por un título, para mi sorpresa la tienen y la tiene él en sus manos. Pido mirar un poco, me pongo detrás, un poco lejos en las de dibujos animados, miro como lee detenidamente la sinopsis:
“Extrañísima mirada sobre la fatalidad cotidiana. Un hombre llega a Paris de Luna de Miel. Ella necesita mutilar a sus amantes y beberles la sangre. Hipnótica y melancólica. Nos habla de una condena imponiéndonos otra”
La lleva, paga los mil pesos y se va cantando una canción que conozco, salgo un poco después. Camina lento, a mi me gusta caminar así.
Saco la cámara que intenta llegar a tiempo para grabar, que trata de exponerlo, de mostrar, pero que no logra enfocar, no logra encontrar el ángulo adecuado, se vence, queda mostrando algo sin importancia, algo que quizás encierra nuestro secreto.
….
Dos:
Las copas se han ido quebrando una a una. Con cada vino que tomamos, una mas se va a la basura, como si fuera necesario cada vez que uno bebe una botella desechar algo, romper algo para comenzar otra vez. En cada trago que doy pienso que me pierdo. Me imagino tirada entre la basura, envuelta en guías telefónicas y cajas de pizza,
toda despedazada por ti.
Compré seis nuevas. Tendrás que follarme seis noches más.
….
Cuatro:
Un verbo con sujeto.
Una cama vacía es un museo sin obras.
(Una tecla A al lado de la S)
Quiero que el espacio que yo deje libre lo ocupes tú.
En cada punto me congelo.
Como dejar un cuerpo en exposición, encerrado en un cubículo de acrílico al cual no podemos tocar.
Amarrado a su propio objeto.
Un hielo sobre otro.
Salud.
….
Uno:
Mis padres me necesitan. Mi madre se muere si la dejo sola. En cambio yo sé que tú vives hace tiempo en casas de estudiantes, de amigos. Es que la gente de teatro es así, más liberal, más hippie. En cambio a mi no me gusta andar todo el día a pata pelá leyendo en voz alta, esas cosas no me gustan, prefiero otras cosas, las cosas que le gustan a la gente normal. Yo soy una persona absolutamente normal, con los problemas y las cosas que les pasan a todos, en cambio yo se que tu tienes tus rollos de artista, te escucho.
….
Dos:
La relación afectiva se logra cuando no le pregunto nada sobre nosotros, sólo lo escucho atenta, le pregunto por su mujer, sus hijos. Se queda dormido, algunas veces llora, otras me trae regalos. La relación afectiva que describo es linda.
….
Otro:
La descripción es peligrosa, me hace perderme en el tiempo.
….
Uno:
Llego a la casa, me voy directo a la ducha. La prendo fuerte, si alcanzo prendo la tele para que no me escuchen. Todo lo prendo. Ahí boto su semen. Me saco la ropa mirándome al espejo -recuerdo la nuca de ese hombre-. Si tengo un chupón después lo tapo con maquillaje. Me lavo bien. Con acondicionador me meto los dedos. Suave. Siempre me rompe. Me afeito para que se me pase lo colorado de la boca. Meto la ropa a la lavadora. Lavado normal. Siempre son los jueves, así que ya hay ropa de la semana, pasa piola. Me peino. – Te llamó una chiquilla-. Me dice mi mamá. – Si, es una nueva que tengo- le digo - Cuídate que no quiero que dejes embaraza a alguna por ahí-. No se preocupe le respondo. Empezó el partido, me tomo una cerveza con mi papá. Listo.
….
Tres:
¿Tienes hora?
Oye me tengo que ir, estoy atrasado.
Préstame la ducha.
Gracias.
Ya.
Bueno hablamos, tú tienes mi mail.
Oye pero juntémonos otro día.
La próxima semana me voy de viaje.
Bueno te llamo cuando llegue.
Cuídate, hablamos chao.
El tacto.
Esa posibilidad de corregir el espacio, de volver a empezar la obra, de volver a comenzar todo de nuevo, comenzar otra obra o incluso solo comenzar lo que no se pudo terminar.
Dos:
Ruedo por las escaleras y en cada escalón un golpe mas intenso en mi cadera, en mi hombro, en la costilla resentida. Mil peldaños de la escalera de metro, de banco, de edificio moderno, de mil personas corriendo alrededor mío y seguir al ritmo de la música orquestada, abrazando cada pedazo, cada rincón con olor a limpio, a zapatos, a planta de zapatos calientes rozándome. Un bulto, una maleta, una moneda cayendo, eso soy. Novecientos noventa y ocho. Novecientos noventa y nueve, no quiero que pare este vértigo. Señora otra zancadilla y no sabe cuánto bien me hace. Cuan viva me siento hoy.
(Cuan alerta me siento escribiendo esto)
….
Tres:
A veces cuando no estás me toco. Pienso que son tus manos las que me recorren el abdomen. Conozco tus manos, conozco tus dudas, tus lugares preferidos. Es por esto que cada vez que me recorro pienso que eres tú el que me hace sentir esto. Que son tus manos, tus brazos, tu cuello y tu boca, las que van jugando a caminar por mi piel. A ojos cerrados te pienso. Ahora que los abro y no estás ya, vuelvo a cerrarlos, me trago la pena, me trago tu sombra y prefiero hacerte holograma en mi mente, actuar y ser tú a través de mí. Tomarme y voltearme, tocarme los pelos cortos y suaves del cuello, rozarme ese lunar que tanto te gusta y seguir tocándome hasta hacer que aparezcas. Esa posibilidad de volver a hacer, de ponerse la ropa sobre la cabeza para sentirme atrapado. Comenzar de nuevo, hasta que salga como debe salir, corregir al otro aunque no esté y volver a empezar para que me vuelvas a abandonar hoy, para que me abandones mil veces.
….
Cuatro:
Tu cuello, tus pezones, tu pirineo, tus axilas. Lugares donde poder comer.
…
Tres:
Me dice que cuándo voy a volver de Nueva York, le digo que pronto que el clima acá está bueno, la gente anda contenta con el sol, que las noches están buenas, que quizás me quede una semana más. Me dice que no aguanta sin mí, que me extraña. Le digo que acá no he tenido mucho tiempo de extrañarlo, que lo he pasado muy bien. Me dice que extraña mi piel. Que extraña mis manos en sus caderas, que extraña mi pecho con pelos en su espalda. Le digo que yo no extraño su piel, que es un poco áspero. Que si lo he recordado es por otras cosas menos superficiales. Parece que se siente mal por lo que le dije. Frente a eso lo remato con un: “espero que te pueda decir la verdad, que no te molesta mi franqueza”. Me responde que claro, que está bien, prefiere eso antes que algo falso. Me pregunta que cuando vuelvo. Le respondo que aun no lo sé, que aun estoy decidiendo. Me pregunta que de que depende mi decisión. Le digo que no depende de mí, depende más de otras cosas que me están pasando acá. Me pregunta si hay otro. Le digo que no es nada concreto,
pero que si.
Me dice que tiene que cortar, que tiene una reunión. Le digo que no se preocupe, que lo entiendo. Nos despedimos de beso. Pago el cyber, me abrigo un poco. Tomo un cigarrillo y camino tranquilamente por Providencia hacia arriba. Sin remordimiento.
….
Uno:
Hoy me tocaste el alma
Tres:
¿En serio?
Uno:
Si, hoy rozaste mi alma, lo sentí dentro, tan adentro. Que mi alma también te sintió.
Tres:
Estamos conectados.
Uno:
Parece. ¿Y tú?
Tres:
Estabas rico.
Uno:
¿Qué más?
Tres:
No sé. ¿Qué quieres que te diga?
Uno:
Que soy el mino mas rico que te has culiado.
….
Dos:
Me preguntaba si hoy es el último día que vas a venir, porque me llamó tu esposa.
….
Uno:
Tengo que verte. No me aguanto. Ya mañana jueves, un beso.
….
Cuatro:
Tengo que tocarme. Si no, no se me para. Espera un poquito. Ya ahora si.
….
Dos:
¿Tengo que tocarte?
….
Uno:
El partido contigo:
Creo que en cada gol que meten, en cada hinchada alzando los brazos, en un segundo, entre ese gol y ese hincha, te das vuelta me levantas el pelo y me das un beso en la frente como cuando era chico.
….
Uno:
Te miro parado al lado de la puerta de vidrio, a través del vidrio, me ves. Los fluorescentes pasando uno blanco, uno azul, dos blancos, otro azul.
Miro directamente el cierre del pantalón, me ves, pero parece no importarte. Parece como si supieras que el cierre está abultado, que el pantalón no es así, que te miro y en cada subida y bajada algo va sucediendo, tus ojos se van cerrando. Ya no tienes vergüenza.
….
Cuatro:
Trajes exóticos con rouge bien recargado. Te doy vuelta y la recuerdo a ella, ese pelo negro bien tieso detrás de los pelos suaves de su peluca, ese culo depilado, perfecto, divino.
Cada vez que me dices te quiero, la escucho a ella, con efectos, con reverve, echo, delay o esas cosas musicales.
Es extraño pensar sólo en ti, eres una especie la mutilación de la imagen de ella. Muchas veces en la noche pienso que te darás vuelta entre sueños y ya nos serás tu, será ella con tu ropa, con tu olor, con tus orejas que me saben igual.
Pero eres la copia, la fotocopia, el fotoshop de lo que busco, de lo que no encuentro en ti, cuando te abrazo, imagen de ella, ya no eres lo que quiero, ya no puedo ni tocarte.
….
Uno:
A veces a uno le toca lo que le tenía que tocar nomás. Siempre pienso en eso, en mis padres, en la casa de ellos, la enfermedad de mi mamá, mi trabajo, mis amigos, mi ropa, mi perfume, mi tazón verde, la estación de metro, los cabros de la plaza, la señora del frente y quisiera pensar que ya no están, que ya desaparecen detrás. Pero no, siguen ahí latentes en cada punto, en cada línea abarcada por la mirada, en cada dedo rozando el fierro de la reja, en mi casa, en el beso de mi madre, en la música del frente, en el arroz con pollo y el ketchup, todo junto revuelto en algo que me rodea, que es mío, es mi contexto,
soy la foto familiar colgada.
Espacios que se contengan en si mismos, que construyan emociones
Un espacio plegable que desaparezca, que nos hable de un cohabitar. De un desierto de la escena. Una especie de pantalla.
Tres:
Los espacios privados: mi pieza
….
Uno:
Mi libro de cabecera esconde un secreto, en cada página una huella de su olor, si es verdad, siempre lo ando trayendo, cuando lo veo los jueves, después siempre paso mis dedos en las hojas del libro donde voy, después me deleito oliéndolas, es así que en cada frase hay un rastro de él.
Cada oración huele distinto, a un lugar diferente. (Esto podría definir el cuerpo de la obra)
Lo conozco hace poco, pero el día que lo compré lo vi a él revisando unos libros en la contrapunto, ahí supe que era mi oportunidad, leía uno de arquitectura, pero miraba de reojo el de desnudos. Una página de Lecobusier por cuatro de minos en pelota.
Era desproporcionado.
….
Uno lee:
El cuerpo como lugar de génesis es inasible, el cuerpo es móvil por naturaleza, debajo de esa aparente inactividad el cuerpo aun es movimiento…Una pared plegable en el espacio que nos deje mostrar un cuerpo rotatorio, un cuerpo girando como en vitrina, como un objeto de consumo.
….
Dos:
No quiero perder
No soy así
No soy la que tú crees.
No soy una mujer.
No soy tus sueños hechos realidad.
No soy una mentirosa.
No soy una artista.
No soy una actriz.
No soy mal actor.
No es una farsa.
No es una parte.
No es fragmento.
Es mi mente.
….
Dos en Dos:
Cuando meo el lugar para establecer el territorio.
Uno al lado del otro:
Cuando mi emoción construye un espacio aparte.
Cuatro por Uno:
Cuando el silencio se construye como espacio.
Dos en Cuatro:
Cuando alguien llena el espacio entre mis nalgas me llena de emoción.
Al parecer los objetos se tornarían sensibles
La magia: grabar algo en escena y hacerlo desaparecer. Como si ocurriera en realidad.
Uno:
Es media tarde y ¿Dónde está? Lo vi, hasta lo he buscado, lo recuerdo.
Lo tuve entre mis manos.
Hay casas y casas, ésta es una de esas difíciles.
Recuerdo la casa de mis padres. Grandes espejos donde poder mirar.
Soy un objeto mas tirado en la alfombra.
Las manillas de las puertas, los tenedores, los cuchillos. Todo me parece que tiene mi rastro.
Ya no me aguanto… el secador de pelo y sus agujeros ásperos.
El mango del sopapo: poco lijado.
La botella de Late Harvest: muy ancha.
La botella de cloruro Dr. Henning: mi favorita, pero no la tengo acá.
La linterna de estrellita con resortes, tres puntas, no pasa más.
La varita rosada de Sailor Moon: muy lisa.
Otro.
Las mancuernas estriadas: mmm
Las dos mancuernas estriadas, mmm.
Pre-seleccionadas.
La espada de He- Man con papelitos de colores: le falta grosor.
El mango del cucharón, me da risa.
El vaso de tequila: peligroso, nadie sabe hasta donde llegará.
Me quedo con las mancuernas, las admiro tiradas en la alfombra persa, las seduzco, las rodeo.
Me miro.
Las uso.
Las dejo.
Las miro.
Las escribo.
Un baño con todos mis objetos. Pero lo más importante: olerlos, siempre olerlos. Olerlo todo. Lavarse la nariz con agua y comenzar a oler. Buscar mi rastro por todos lados.
(El reflejo)
Ir al baño y mirar mis ojos con leves ojeras rosadas. Pupilas levemente dilatadas. Pensar que es la última vez. (Saber que no lo es). Revisar los calzoncillos para no mancharlos con sangre. Ahora…ventilar. Ventanas, ¡Ábranse!
…
Tres:
Hoy nuevamente el que cobra las cuentas toca el timbre, apago las luces, los artefactos. Toca mas fuerte, me grita -sé que estas ahí-. El marco está trizado de tantos golpes.
Martes 22.00 hrs.
…
Tres:
Hoy nuevamente trizado. Mis heridas creo sanarlas constantemente.
Me miento.
Siempre creo borrar las huellas dactilares de los otros, los cuchillos en la espalda, los fuertes apretones de mano, los besos babosos, las grandes carcajadas en el oído. Están ahí.
Intento.
Limpiar de mí esa patada en el centro de mi espalda, ese puntapié en la boca del estómago, esa huella de lápiz labial justo al lado de mi boca.
Soy objeto de daño.
Hoy me borbotea la falta de humanidad, mi cuerpo encerado, alfombrado, engomado y vitrificado, desaparece. Hoy soy el mueble en oferta, lleno de smog con cartel pintado con plumón fosforescente.
Miércoles 10.00 hrs.
.…
Cuatro recita:
Me gusta que cuando llegues me preguntes que cómo estoy.
Me gusta también que siempre me sonrías.
Me río cuando callas porque estás como ausente.
Que cuando me enoje me traigas un trago.
Cuando estoy triste me des un chocolate derretido en tu boca.
Que cuando discutamos te quedes callada.
Me gusta a veces que me des unas palmadas en el poto, sólo algunas veces.
Me encanta que me digas al oído: más fuerte.
Que si sangras no me lo cuentes.
Que me extrañes y que me lo digas en cualquier momento, sin contexto.
Que me esperes con las piernas abiertas.
Que te laves para seguir chupando.
Me gusta que seas así.
Mi cosita.
….
Tres:
Cuando mi pene me habla tengo que escucharlo.
….
Dos:
Es la ultima noche que está acá su esposa ya lo sabe todo.
Ya he decidido lo del FIN.
Compré los balones de gas.
Cuatro balones nuevos. Brillantes, amarillos, llenitos.
Lo veo durmiendo boca abajo en la cama. Un pie sale como cubista.
Sus pelos pronunciando la sombra.
Un camino forjado por Dios.
No dejaré que te vayas así.
Seré la otra, pero exijo mis derechos.
Le afirmo los brazos, le tiro un escupo. Justo justo.
Allá vamos.
De esta no te salvai.
Para que te acuerdes de mí.
Te la dedico.
….
Cuatro:
He tratado y nada.
Resetié. Antivirus. Seguí todos los pasos.
Nada.
No puedo sacar la carta.
No puede despedirme de ti.
Decía algo así como que necesitaba un tiempo, estaba un poco confundido con mis objetivos en la vida, que no te quería perder. Lo típico, pero súper bien redactado.
….
Tres:
L_ letr_ _ se me esc_p_.
….
Uno histérica:
Tirados. Esparcidos.
Diseminados en el hogar, en el centro. En el centro comercial.
Los objetos suicidados.
Los objetos mudos.
Los objetos ya no me quieren hablar.
Prótesis que parecen más bien partes del cuerpo.
Incluso más real que el propio cuerpo.
Un cuerpo prótesis del cuerpo del objeto.
Un cuerpo prótesis de otro cuerpo como extensión.
Un espacio prótesis del cuerpo.
Un espacio personal.
….
Cuatro histérico:
Mi auto se pone hueón.
….
Dos:
EL CUERPO TOTAL DEL TEXTO NO CONTIENE CANCIONES, YA QUE FUE ESCRITO EN COMPLETO Y ABSOLUTO SILENCIO.
….
Tres:
La casa tiene olor a viejo.
Ayer llegué hasta acá con uno mayorcito.
Medio pasado estaba yo y medio pasado de edad él.
Sentí que lo hacía por otros intereses, como que sabía que no recordaría su cuerpo.
No sus manos.
Sus ideas, su forma de vivir, de construir su memoria.
Follar fue lo menos importante, fue el cigarro, el café, su mail.
….
Dos:
En cada molécula en expansión.
En cada partícula de polvo.
Me expando.
Lentamente me fundo con el contexto.
Una cosa mas allá de la otra y sigo flotando lentamente.
Sigo el trayecto de cada trozo de piel proyectado en alguna dirección singular.
Una dirección que me sincroniza con el recorrido de las astillas del mueble, las de metal blanco levemente azuladas.
Es el segundo más hermoso de mi vida.
No hay sonido.
Sólo movimiento. Sólo puntos construyendo líneas.
Siento estar en un gran barrido fotográfico.
Colgando de la nave de Stars Wars cuando viaja a velocidad de la luz.
La del capitán Solo
Un pedazo de mi ojo viaja veloz entre las gotas de agua, las rojas y las de aceite, que quieren cariñosamente juntarse.
Ah, que sensación más avasalladora, abrasadora y penetrante.
Diluida en los elementos.
Ya casi dejo de ver y mi respiración explota también.
Ahora mi cuerpo es un universo en esta cocina.
Ahora que sigue esta explosión ya soy gas, ya mi amor se ha dividido y nunca volverá a existir.
FIN.
Juego de poderes
Como si dejáramos los objetos solos en el espacio y el sonido de los cuerpos moviéndose apareciera de ellos. Como si los objetos se apoderaran del espectáculo, de los cuerpos, de la luz, como si de ellos dependiera nuestro hacer. Evidenciar esa dificultad de manipulación, de movilidad, de quien es el que cede para que todo funcione.
Cuando el cuerpo se deja.
Dos Agustines:
Otro día mas que no pienso pedirle trabajo.
A pesar de que quizás la película me interese.
Que los actores sean comprometidos.
Que los textos sean historias que tienen que ver conmigo.
No se si quiero trabajar de nuevo con él.
Siempre terminamos mezclando las cosas, yo ya no quiero esto.
El debería querer otra cosa. Querer a otro. Pensar en otro.
….
Otro:
Si sumo las edades de mis amantes me falta uno de quince para completar mi edad.
….
Un Agustín rodando:
Tú eres el que escribió esto. Nosotros somos tus empleados. Asume que si algo sucede, las decisiones las tomas tu, nosotros no. Es por esto que alguien se tiene que hacer responsable de todos. Entonces si algo sucede mientras nosotros cumplimos con lo que tenemos que hacer, tu tienes que resolverlo, tu eres el jefe, el que toma las decisiones. Tú eres el que sabe lo que todos que nosotros queremos. Si esto funciona bien, es porque tú velas que nosotros podamos hacer nuestro trabajo como corresponde.
….
Un Santiago:
Cuando me case contigo, ahí vemos.
….
Un Eliseo:
Si me la chupas te pago cinco lucas más.
Si me denuncias te mato.
Si me prestas el poto te doy un ascenso.
¿Cerraste bien la puerta?
Si le dices a mi familia lo niego.
Si le dices a mi jefe te echa.
Si me tratas de matar te estaré esperando.
Si me mandas a alguien te mandaré uno por cada uno de los tuyos.
Si haces todo lo que yo te digo no sufrirás.
Si, es verdad.
….
Dos Marciales falsos:
Dejo que me ganes.
Se que estoy diferente.
Ya no soy la de antes ahora que dejaste a tu esposa.
Ahora me dejo ganar. No sufro, me desdoblo.
Es extraño como pasan las cosas.
Estoy extraña, es verdad, lo reconozco.
Pero relájate. Mírame a los ojos y dime que soy una basura.
Dime a los ojos que te doy pena.
Dime que nunca te casarías conmigo.
Que soy falsa.
Dímelo, es un juego.
Este juego lo ganarás tú.
….
Cuatro Santiagos:
Así que quieres seguir viendo a tus clientes.
No. No puedes.
En esta casa se hacen las cosas que yo digo.
Dejé a mi esposa por ti.
Dejé la sociedad.
Soy un antisocial enamorado de una loca.
Anda grítalo.
Publícalo.
Lo único que falta es que vengan de mi trabajo y me pillen contigo.
.….
Un Marcial falso:
¿Te gusta? ¿Ah? ¿Te gusta así?
….
Ni un Agustín:
Si te vas me mato.
Compré cuatro balones de gas.
Nuevos brillantes. Los tengo escondidos en mi pieza. Si te vas, voy a mi casa tomo los galones y los pongo lento, uno por uno, en la pieza de mis padres, mientras duermen, así, lentito. Cuatro, uno por cada uno. Uno por mi papá. Uno por mi mamá, uno por mí y uno porque ya no estás conmigo.
Explotaré, si, explotaré y explotaremos. Como Rafaella Carra. ¿No te gusta tanto?
Con tu recuerdo en mi cabeza explotará todo lo que soy, mis padres, mis fotos, mi cama, la casa, mi vecindad. Así me iré yo y mi contexto. Yo y todo lo que me recuerda lo que soy.
Ándate ahora, ¡Hazlo! A ver si te atreves.
….
Lo que no se vio de Marcial:
¡Anda!
¡Anda detrás de ella!
¡Corre!
Cuando vuelvas ya no estaré aquí.
….
Tres Eliseos:
Bueno, yo se que me pongo raro, no te preocupes.
Vuelve pronto, te esperaré con los brazos abiertos.
Disculpa no se volverá a repetir nunca más.
Si hay algo simulado debe tener un por qué
El espacio y la luz se muestran como son, muestran sus desperfectos, muestran su falla.
Cuatro Santiagos:
Miré la libreta, era la letra de mujer, dice:
“no contiene ninguna evocación, ningún reflejo de la realidad que se observa”
….
Dos Marciales instalados:
Mi blusa y mi falda, incluso mis zapatos hacen que
parezca más delicada de lo que en realidad soy.
Vulnerable.
Mi corte de pelo y mi reloj hacen juego
Me hacen sentir bien armónica
Cuando salgo con él a la calle ya estoy preparada para
los elogios del mundo
de una forma en que nunca se sentirá él.
Como si el vestuario no fuese el adecuado, no le permite hacer lo que tiene que hacer,
lo cambia.
Como si los movimientos tuvieran una falsa cualidad que tengo que abandonar
y encontrar otra.
(Esto parece un manifiesto post-transexual sobre el cuerpo refigurado y reinscrito)
….
Tres Agustines confesando:
Yo no te quería hacer esto. Son las circunstancias.
Un Eliseo:
¿A qué te refieres?
Tres Agustines:
No te quiero.
Un Eliseo:
Lo sé.
Un Agustin:
Entonces sabes por qué me junto contigo.
Tres Eliseos:
Por plata.
Tres Agustines:
¿No te importa?
Un Eliseo:
¿Por qué me dices esto?
Un Agustín lo dice, los otros dos callan:
Porque te veo entusiasmado, me llamas si me voy de viaje, que me extrañas.
Te pido plata y nunca te la devuelvo. Nunca me preguntas que hago los días que no nos vemos.
Tres Eliseos:
Porque no es difícil imaginárselo. Además, una vez te vi caminando por providencia y hace cinco minutos que me hablabas desde fuera.
Un Agustin:
¿Entonces?
Un Eliseo:
¿Entonces cuánto quieres por ésta?
Tres Agustines:
Es incómodo.
Tres Eliseos:
Si lo es, es mejor pensar que es por amor.
Tres Agustines:
Esta va por cuenta de la casa.
Un Eliseos:
Gracias…por decirme la verdad.
Un Eliseo:
Las cuentas claras conservan la amistad.
…
Dos Santiagos:
Córrete conmigo porfa.
Ya pues, no ves que estoy a punto. Mi cosita tan rica.
¿Ya, estás lista? Me corro, apúrate, me corro…
….
Un Agustin mirado por tres más:
¿Alguien sabe por qué me dejó solo?
¿Alguno de ustedes se ha preguntado por los abandonó aquél que tanto amaban?
¿Alguna vez han sentido culpa?
¿Alguien de ahí atrás dijo algo?
¿La señora se siente incómoda?
¿Alguien sabe por qué el sólo hecho de decirlo me provoca nauseas?
¿Alguno de ustedes me cree?
¿Alguna vez vieron a alguien mentir con tanta facilidad?
….
La voz de Marcial:
La simulación de que los objetos me obedecen, de que son hechos para mí, que todo funciona bien, que mi cuerpo está en total correspondencia con el espacio y sus límites
es falso.
….
Cuatro Agustines:
El que ríe último ríe mejor.
Acepté trabajar con él. Los primeros días fueron de miradas, de propuestas. Yo sabía que por lo menos me tenía que hacer el difícil para que todo marchara bien, seguirle el juego. Después vinieron los tragos, un cafecito por ahí para leer el guión. Hasta que me invitó a comer a su casa. Me dijo que vendrían amigos de él. Gente importante. Yo acepté. Efectivamente estaban ahí y se fueron en menos de quince minutos uno tras otro. Fui comprendiendo que nos quedaríamos solos. Le pedí el baño. Bueno lo mismo de siempre. Después de quedar perfecto salgo dispuesto a lo que vine. Me toma, me besa, lo reconozco, trato de pensar en lo que piensa cuando hace estas cosas, en lo que hay detrás de esos ojos hirvientes, finalmente me coje, después de un rato me pide que ahora me lo coja yo, que hoy anda de animo para otras cosas, pero se pone romántico, mientras sucede sus ojos me dicen otra cosa. Tomamos algo, me dice que el papel del amigo del protagonista, el amigo ambiguo, me quedaría bien. Acepto. Me da un beso y me pide que me marche. Suena el teléfono, un mensaje.
NOKIA
No te puedo sacar de mi cabeza.
21.32 p.m.
Guardar Atrás
….
Cuatro Eliseos:
Siempre que te veo en el cine no me aguanto las ganas de llorar.
No es tu papel más importante. No eres lo más importante.
La película comienza bien, una pareja en la playa, una familia, no entendí muy bien cuando van a la casa de los viejos y terminas vomitando. Pero me gustó. No se si la película, pero me gustaste tú, eras tan tú.
Pero cuando terminó no pude evitar llorar, imaginaba todo lo que hiciste para poder aparecer…
Al final se devela la verdad del espectáculo.
Simulacro
Una mujer con un vestido apretado, tacos y peluca bien planchada. Un hombre vestido de peluche gigante (oso, gorila u otro). Una niña encerrada en un paquete de regalo.
Quizás no sirven de nada.
Un Santiago:
Estamos súper bien.
Vamos al supermercado.
Vamos a la feria que está cerca los miércoles. Me arranco de la oficina y vamos de puesto en puesto, viendo las ofertas. Todos la conocen. Es famosa por estos lados.
Supongo que es porque le tienen cariño.
Cuando vamos al cine se pone regia, lentes oscuros y un par de guantes. Pasa piola. Hasta nos damos unos besos. Una vez no se aguantó…
Bueno la cosa es que estamos bien.
Dos perros.
Este fin de semana vamos a la playa.
Aún no sé como lo hará con el bikini.
….
Todos los Santiagos posibles:
Cuando te veo no prefiero pensar en nada más.
Que pasa cuando esa imagen que expones se tropieza. Cuando te veo comer, cuando te veo amar, te veo llorando, rezando, olvidando...pareces de verdad o eres muy buena actriz
….
Un Santiago:
Hace tiempo que quería decirte que no soy así.
Todos los Marciales posibles:
¿Cómo así?
Un Santiago:
Que yo no soy lo que tú crees.
No soy ese que pensaste encontrar.
No soy valiente.
Pensé que podía contra el mundo.
Pensé que podía contra mi mismo.
No soy ese que tú te imaginas.
No soy tan caliente como crees.
No soy ese hombre con dos pies en la tierra.
Soy una maqueta de hombre.
Soy un paisaje.
Soy un desierto.
Todos los Marciales posibles:
Yo te miraré desde acá, desde lejos, en ese mar.
Te esperaré. Soportaré y te esperaré.
Ahora quiero que te vayas.
.….
Un Marcial:
Te deseo lo mejor.
Me operé esperándote. Me senté en la cama y vi mis gomas más paradas que nunca detrás del pañuelo de lunares azules. Detrás de cada cosa que hago estás volando en círculos como cóndor. Ponte la bandera, la camiseta de Chile y hazme el primer gol del partido. Ven a apretarme estas tetas duritas, sin leche, pero fresquitas.
Recién horneadas para ti. Date mil vueltas. Date.
Anda tomate tu tiempo. Por acá aun me siento acompañada por este parcito.
Nadie las ha tocado con esas intenciones.
Sólo tú tienes que tener la intención de venir y venirte para siempre.
Se me ocurren tantas cosas nuevas.
Tengo tanto por hacer…
….
Un, dos, tres o cuatro Agustines:
A veces escucho tu voz dentro de mí. Como un eco que recorre.
Ayer te vi atravesando una calle, estabas más alto, mas pelo largo.
Pensaba que te habías ido lejos con él.
Pensaba también que cuando vuelvas, años mas tarde:
Hola, soy yo, ¿me recuerdas?
Eres mi mejor amigo.
Porque sabes lo que yo no alcanzo a ver de mí.
Cuando estás a mi lado. Cuando estás al lado de él, cuando estás de lado…
Creo que ya te reconozco, te resé.
Ahora que estás, en el futuro, a mi lado nuevamente.
No me olvides. Apréndeme.
El territorio inexplorado
Un robot a control remoto se golpea en una pared, comienza a moverse en forma desordenada, su función no se corrige. ¿Es un objeto loco?
Otro:
Es por esto que quizás el único momento en donde la persona inmersa en este simulacro móvil pueda sentirse individuo y lograr separarse del todo, será a través de no estar alerta, de romper la armonía y de descontrolarse y así entonces “aparecer”, de esta manera apresurarnos a decir que este individuo necesitaría en algún momento hacer un acto de completa insensibilidad, o mejor dicho, de completa… Hágase el gesto de comillas: “Transensibilidad”.
….
Agustin:
¿A cuántos homosexuales matarías?
martes, 19 de agosto de 2008
Publicado por
don sergio valenzuela
en
19:58
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